El presidente Donald Trump acusó al reportero del New York Times David Sanger de traición, tras la pregunta de Sanger sobre la guerra con Irán.
Durante una reunión de prensa el viernes a bordo del Air Force One, Trump afirmó haber logrado una "victoria militar total", alegando que EE. UU. destruyó la marina, la fuerza aérea, los sistemas de radar y el liderazgo iraní en múltiples niveles de mando.

Sin embargo, cuando se le presionó sobre la guerra, Trump arremetió y llamó a Sanger un "tipo falso", acusando al New York Times y a CNN de escribir incorrectamente sobre sus logros militares. Este último arrebato se produce tras el viaje de dos días de Trump a China para reunirse con el presidente Xi Jinping.
"En realidad creo que lo que escribes es una especie de traición", dijo Trump.
Periodistas y comentaristas respondieron con alarma, señalando que las acusaciones presidenciales de traición —un delito capital— contra reporteros por cubrir una guerra en curso representan una normalización sin precedentes de la retórica autoritaria.
Los críticos destacaron la gravedad de ese lenguaje mientras observaban la pasividad de los medios ante la declaración.
"Nos hemos insensibilizado ante esto, pero que un presidente acuse a un periodista de traición -- un delito capital -- por informar sobre una guerra en curso no es normal, y nunca deberíamos aceptarlo como normal", escribió el periodista Radley Balko.
"Un presidente en funciones acusando a un periodista de traición -- en su cara. Esto no es normal, ni debería tratarse jamás como tal", coincidió Tim Lambert, editor en jefe del Pennsylvania Capital-Star.
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