El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó este domingo que Ucrania atacara con drones una residencia del presidente ruso Vladimir Putin y afirmó que las autoridades estadounidenses no encontraron pruebas que respalden la acusación formulada por el Kremlin.
Trump realizó las declaraciones ante periodistas a bordo del Air Force One, durante su regreso a Washington tras pasar dos semanas en Florida. “No creo que ese ataque haya ocurrido”, sostuvo el mandatario al ser consultado sobre la denuncia rusa.
Agregó que, tras revisar la información disponible, Washington llegó a una conclusión distinta a la presentada por Moscú. “No creemos que eso haya sucedido, ahora que pudimos verificarlo”, señaló.
La versión rusa surgió luego de que el Ministerio de Defensa de Rusia difundiera la semana pasada un video de un dron derribado que, según Moscú, fue lanzado por Ucrania contra una residencia estatal de Putin en la región noroccidental de Nóvgorod. Las autoridades rusas indicaron que la propiedad no sufrió daños y que el presidente no se encontraba allí en ese momento.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que Ucrania lanzó una oleada de drones contra la residencia presidencial y aseguró que los sistemas de defensa aérea rusos neutralizaron el ataque. Lavrov también acusó a Kiev de actuar de manera irresponsable al realizar la presunta ofensiva en un momento de negociaciones intensivas para poner fin a la guerra.
Trump reconoció que ocurrió un incidente en las cercanías del complejo, pero descartó que el objetivo fuera la residencia presidencial. “Algo ocurrió cerca”, expresó el mandatario, aunque remarcó que la evaluación estadounidense no respalda la acusación del Kremlin. Según explicó, en el momento en que circularon los primeros reportes no existía información confirmada. “En ese momento nadie sabía si era cierto”, indicó.
La acusación rusa se produjo en una etapa clave de los esfuerzos diplomáticos para intentar cerrar el conflicto iniciado en 2022, que se acerca a su cuarto año. En ese contexto, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, viajó a Florida para reunirse con Trump y analizar un plan de paz impulsado por Washington.
Zelensky negó de inmediato la acusación rusa y, en paralelo, responsabilizó a Moscú por la continuidad de las hostilidades. El mandatario ucraniano acusó a Rusia de llevar la guerra “al nuevo año” mediante una serie de bombardeos mortales.
Funcionarios rusos cuestionaron la sinceridad de Ucrania en el proceso diplomático, mientras que Kiev y sus aliados occidentales rechazaron la versión de un ataque contra la residencia de Putin. Funcionarios europeos señalaron que la denuncia rusa buscó debilitar los esfuerzos de paz en curso.
Trump abordó el tema luego de que, en un primer momento, pareciera aceptar la versión del Kremlin. El lunes anterior, el presidente estadounidense informó que Putin mencionó el supuesto ataque durante una conversación telefónica entre ambos y afirmó entonces que estaba “muy enojado” por la acusación.
Con el correr de los días, el mandatario moderó su postura. El miércoles siguiente, compartió en su red social un editorial del New York Post que ponía en duda la versión rusa. El texto criticó a Putin por optar por “mentiras, odio y muerte” en un momento que Trump describió como “más cerca que nunca” de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra.
En paralelo, líderes europeos tienen previsto reunirse este martes en Francia para continuar las conversaciones sobre un plan de paz respaldado por Estados Unidos, que Zelensky calificó como “90 por ciento listo”.
(Con información de AFP y AP)

