CÓRDOBA.- Tras un día y medio de intensa búsqueda, apareció en La Cumbre Tania Suárez, la mujer de 35 años que el domingo a la tarde había salido de su casa en Argüello Norte (a 40 minutos del centro de Córdoba) para encontrarse con un hombre que había conocido en las redes sociales. La mujer fue encontrada por un vecino maniatada y en estado de confusión y la llevó al cuartel de bomberos de La Cumbre, a 80 kilómetros de la capital provincial.
Suárez fue trasladada a la ciudad de Córdoba y está internada. Los familiares que la vieron solo dijeron que tiene “confusión”, que recuerda “algunas cosas sí y otras no”. A los bomberos que la atendieron inicialmente les dijo que para poder salvarse “se hizo la muerta”, aunque no recuerda qué le pasó. Tiene signos de haber sido golpeada y por momentos está inconsciente, como desconectada del mundo.
Tiene flashes, imágenes dispersas. Habla de un Audi gris, de dos hombres, pero no mucho más, por ahora. Un vecino la vio tirada boca abajo a la vera del río San Jerónimo, sus manos atadas con cinta. Su cartera estaba a unos metros de ella; dentro, la cinta de embalar con la que la habían maniatado.
La mujer había decidido que la cita fuera a la tarde en el Parque Sarmiento, para compartir unos mates. A esa hora le mandó un mensaje a su hija diciéndole que no era el mismo de las fotos que había visto en la app, pero que igual se quedaría. Hubo, a partir de ese primer signo de alerta, una sucesión de mensajes; desde las 20 la tensión fue en aumento. A las 22 fue el último whatsapp. Desde entonces no se supo nada de ella hasta las 18 de este martes.
La joven, madre de cuatro hijos de 17,14, 8 y 5 años, es becaria de la Municipalidad de Córdoba. Está separada y cuenta con un botón antipánico, de acuerdo a lo que dijo su hermano.
A su familia les comentó que había conocido al hombre con el que se iba a encontrar a través de Facebook Citas. Salió de su casa cerca de las 16 y, cuando lo encontró y advirtió que no era el mismo de las fotos de la aplicación, mensajeó a su hija mayor y a su hermana: “Nada que ver a la foto de perfil, tiene cara de Sajen”. La referencia era al violador serial de Córdoba, Marcelo Sajen.
Según publicó El Doce, que tuvo acceso a los mensajes, a las 19.06 Tania escribió: “Asco me da, ya le dije que a las 20.30 me voy”. Según agregó después, él le ofreció llevarla a su casa. A las 20.20 escribió: “Hija, se está poniendo denso. Yo si veo algo raro te aviso”.
Media hora después la chica le preguntó si estaba todo bien y ella le pidió que se quedara tranquila, que sí. Sin embargo, dos minutos después le puso “me dio un agua que tenía un gusto a mierda”.
A pesar de haberle dicho a su hija que se iría pronto, pasadas las 22.30 Tania Suárez le mandó un mensaje a su hermana que decía: “Ya me llevan estos dos, que no sé quiénes son”. En el medio había contado que había llegado un amigo del hombre con el que se había citado. A las 22.47 señaló que estaban comiendo un choripán en el Parque Sarmiento.
Después de ese mensaje no hubo más contactos. Dejó de escribir −si es que era ella quien lo hacía− y ya no atendió el teléfono. El móvil estaba apagado o fuera de servicio porque los envíos de su familia no llegaron.
La familia hizo la denuncia y la fiscal Jorgelina Gutiez quedó a cargo del caso en un primer momento, pero ahora pasó a la fiscal de turno Andrea Martin y a la de Cosquín, Paula Kelm.
Hay dudas respecto de si fue al Parque Sarmiento o al Parque de las Naciones (en el Cerro de las Rosas, a 25 minutos de su casa) porque en un momento, antes de salir Suárez le comentó eso a su hija.
Los investigadores sospechan que a partir de las 22 los mensajes no habrían sido escritos por Tania Suárez, aunque por ahora no hay más detalles.
En las cámaras del complejo donde vive Suárez se la vio subir a un Fiat Cronos gris del cual no se distinguía la patente. La Justicia ordenó analizar los domos del 911 y las cámaras de comercios y casas de la zona para intentar identificarla en un recorrido hacia el Parque Sarmiento o el Parque de las Naciones.
En la madrugada del 1 de enero, en un camino rural de Villa María, fue hallado el cuerpo de Delfina Aimino, una joven de 22 años que había conocido a su femicida, Tomás Mulinetti, a través de una aplicación de citas.
Ambos se encontraron por primera vez el 1 de enero de 2026 por la madrugada. La chica se fue de su casa luego del brindis para verlo. Mulinetti la golpeó y le asestó 20 puñaladas. Después lavó su auto intentando borrar rastros. Está preso, imputado por homicidio calificado por violencia de género, es decir, por femicidio.


