En México, el salario mensual dejó de ser un indicador suficiente para saber si un empleo alcanza para vivir. El ingreso que llega cada quincena suele quedarse corto frente al costo de la vida, incluso entre quienes tienen trabajo formal. Por eso, especialistas en capital humano insisten en cambiar el enfoque y evaluar la compensación anual, un concepto que integra sueldo, prestaciones y beneficios no monetarios. Según un reporte de Expansión, este indicador ofrece un panorama más realista de lo que una persona recibe en un año y de si un empleo conviene en términos económicos y personales.
El problema es que la mayoría de las personas no hace ese cálculo. De acuerdo con la Encuesta de Compensación de Personal No Sindicalizado y Sindicalizado de Aon, 60% de los empleados piensa en cambiar de trabajo en los próximos 12 meses, pero desconoce cuál es su compensación total. El error más común es asumir que un salario mensual más alto siempre implica mejores condiciones, cuando en realidad puede esconder la pérdida de prestaciones, estabilidad o bienestar.
La compensación anual revela lo que el salario esconde
Según Expansión, la compensación anual suma los ingresos directos, las prestaciones de ley y superiores a la ley, así como beneficios no monetarios que impactan la calidad de vida. Rocío Hernández, directora de Consultoría en Talento y Compensación para México en Aon, explicó al medio que al evaluar solo el salario mensual se dejan fuera apoyos clave que, al cierre del año, representan ingresos reales o ahorros significativos.
Prestaciones como aguinaldo, vacaciones y prima vacacional son el piso mínimo, no un beneficio adicional. Lisha Guerrero Betancourt, directora de Sourcing y Procesos Estratégicos de Manpower para México y Centroamérica, advierte a Expansión que todo lo que supera lo que marca la ley sí cuenta como un diferenciador económico: más días de vacaciones, una prima vacacional mayor al 25%, fondos de ahorro, vales de despensa, seguros médicos o esquemas híbridos de trabajo.
Cuando trabajar no garantiza vivir bien
El énfasis en la compensación anual conecta con un problema estructural más amplio, el salario mensual no alcanza para cubrir necesidades básicas. Como anteriormente reportamos en Xataka México, casi la mitad de las personas ocupadas gana menos de 13,000 pesos al mes y millones siguen sin un trabajo digno, marcado por bajos ingresos y falta de prestaciones.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, gran parte de la fuerza laboral percibe hasta un salario mínimo, muy por debajo de lo necesario para cubrir dos canastas básicas. A esto se suma que millones de trabajadores carecen de prestaciones elementales, lo que reduce aún más su ingreso efectivo anual.
Desde la perspectiva del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el ingreso laboral insuficiente se traduce en pobreza laboral: personas que trabajan, pero cuyo salario no alcanza para adquirir la canasta alimentaria. En ese contexto, la compensación anual no es un lujo conceptual, sino una herramienta para dimensionar la precariedad real.
Flexibilidad, beneficios y expectativas generacionales
Según el reporte de Expansión, no todo se reduce al dinero. Para muchos jóvenes, el aprendizaje, la flexibilidad y las oportunidades de crecimiento pesan tanto como un aumento salarial inmediato. El Estudio de Aon sobre la voz del empleado muestra que una mayoría quiere beneficios personalizados, pero menos de la mitad los recibe.
Las empresas enfrentan el reto de equilibrar expectativas del personal, objetivos del negocio y cultura organizacional. La equidad, aclaran las especialistas, no significa que todos reciban lo mismo, sino que la compensación total sea equivalente entre puestos similares, aunque cambien los componentes.
Invertir en personas también es negocio
El salario mensual puede no alcanzar, pero una compensación anual bien diseñada sí puede marcar la diferencia. Según Expansión, las empresas ya no compiten solo con el sueldo base, sino con paquetes integrales que, en algunos casos, equivalen a otro salario completo en prestaciones.
Además, reducir la rotación, que puede costar entre tres y cinco veces el salario de un trabajador, depende en gran medida de ofrecer condiciones que realmente mejoren la vida de las personas.


