DAVOS, Suiza (De una enviada especial).- Por tercer año consecutivo, Javier Milei viaja este domingo al Foro Económico Mundial de Davos (WEF), donde su presencia suele despertar grandes expectativas, ya sea por sus discursos inflamados, como por las controversias que suele suscitar. Esta vez su participación se dará en el marco de un convulsionado escenario global, desde las guerras en Ucrania y Gaza, hasta la intervención de Donald Trump en Venezuela y sus aspiraciones sobre Groenlandia.
El presidente argentino espera salir de Buenos Aires este domingo acompañado de su hermana Karina, sus ministros Luis “Toto” Caputo, Federico Sturzenegger y Pablo Quirno. Su llegada a Zurich está prevista para el lunes y su estadía se extenderá hasta el miércoles, día en que dará su habitual discurso en el salón principal del centro de conferencias. La exposición comenzará a las 15.45 y se prolongará hasta las 16.15. Trump, su gran aliado estadounidense, también estará este año en Davos y dará su discurso poco antes, a las 14.30, en el mismo salón central de Foro.
La presencia del presidente norteamericano, acompañado de una importante comitiva, podría hacer variar levemente el horario de la exposición de su homólogo argentino.
“Teniendo en cuenta la actualidad internacional, es posible que la presencia de Trump en el Foro y el horario de su intervención distraiga la atención de la exposición argentina”, conceden los organizadores.
Según fuentes oficiales, Milei llegará a Suiza con un extenso discurso en el que -después de causar una auténtica conmoción en años anteriores con sus condenas al Occidente moderado y la cultura woke- prevé desarrollar su concepción sobre cooperación global, crecimiento económico, inversión social, innovación responsable y sostenibilidad.
En el Gobierno, sin embargo, agregan que el foco de su discurso estará puesto en “el diseño de políticas públicas desde un punto de vista moral y no utilitarista en términos de la filosofía política clásica”. Una definición que parece remitir a su visión libertaria. Se podría pensar, en consecuencia, que el discurso -cuyos borradores habrían sido confeccionados por su asesor Santiago Caputo-, fue concebido por Milei como una “pieza de doctrina” que, según sus propias palabras, apuntará al rescate de los “valores éticos y morales” de Occidente.
El mismo Presidente dejó en claro que en Davos hará suyo un concepto del profesor español Jesús Huerta de Soto, que denominó “La teoría de la eficiencia dinámica”, en la que sostiene que “eficiencia y justicia son dos caras de una misma moneda”, según afirmó recientemente durante una entrevista con radio Neura.
“Someter a pérdidas a una parte de la sociedad por un supuesto bien común en aras de la eficiencia es aberrante. Entonces, esto inexorablemente me lleva al terreno de la ética de la propiedad y nosotros, los liberales libertarios, sobre lo que nos fundamentamos es sobre lo que se llama la Ley Natural”, planteó en declaraciones radiales.
El Foro de Davos tendrá este año cinco ejes temáticos basados en preguntas. Algunas de ellas son: ¿Cómo podemos cooperar en un mundo más cuestionado?, y ¿Cómo podemos crear prosperidad sin superar los límites planetarios? Ejes “que requieren el diálogo y la cooperación público-privados, con la participación de todas las partes interesadas, para poder avanzar”, según la organización.
Será interesante ver cómo el presidente argentino se acomoda frente ese lema central que inspira este año los trabajos de Davos: el diálogo. Esto vale también para ese otro gran transgresor que es Trump quien, como él, son los grandes defensores de una visión dominante de Occidente y cierta relativización de la justicia social.
Frente a ellos estarán los representantes de ese otro Occidente, moderado y dialoguista: el primer ministro canadiense, Mark Carney, su homólogo español Pedro Sánchez, el canciller alemán Friedrick Merz, el presidente francés Emmanuel Macron, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen e, incluso, el mismo presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky.
Además de su tradicional intervención, entre el lunes y el miércoles Milei mantendrá varias reuniones con potenciales inversores extranjeros, a quienes intentará convencerlos de las ventajas que significa apostar por el país. Lo hizo el año pasado, sin demasiado éxito. Volverá a hacerlo este año con un argumento a favor: su triunfo en las elecciones de octubre pasado.
Y el desafío es de talla, ya que según documentos oficiales del Banco Central en 2024 la inversión externa directa (IED) neta fue de 89 millones de dólares, mientras que en 2025 fue negativa (hasta octubre, pues aún faltan los registros de noviembre y diciembre): -1500 millones de dólares. En el total de la gestión actual, si se excluye diciembre de 2023, la IED neta fue de -1411 millones de dólares.
“La IED neta surge de restar los egresos a los ingresos. Si se miran solo los ingresos: en 2024 fueron 906 millones de dólares y en 2025 (acumulado hasta octubre) fueron 1263 millones de dólares”, precisaron a LA NACION los especialistas de Suramericana Visión.
En su reciente Informe de Estabilidad Financiera, el Banco Central también mencionó los numerosos riesgos externos que amenazan al sistema financiero argentino: Venezuela, los aranceles de Trump, una posible burbuja de la IA o un cambio de política de tasas de la Fed.
Durante su estadía, Javier Milei debería aprovechar para hacer una visita formal al gobierno de la Confederación Suiza, dirigido por Guy Parmelin.
Sin contar todavía con un programa oficial publicado por Presidencia de la Nación, se estima que el jueves, después de dar una entrevista a Bloomberg a las 11 de la mañana en los locales que la agencia estadounidense tiene en Davos, el Presidente y su comitiva regresarían a Buenos Aires.

