Es más fácil dar consejos que sufrir con la fortaleza de la adversidad. Eurípides
Hay quienes afirmaban en el pasado que las tragedias de todo tipo son gratuitas e innecesarias, como la lectura lineal de la depresión económica, donde la economía interna se sostiene en gran medida por el consumo, ante el comercio global que impone aranceles y un patrón de conducta adverso.
Ante los escenarios de invasiones territoriales en otros países, como estrategia de defensa por los Estados Unidos, y sus contrapartes que también están en el tablero de las disputas con Rusia y China encabezando la confrontación, el mapa mundial de unidad se resquebraja.
Es evidente el desplome económico de las potencias, la historia sobre los asuntos de las crisis no son solo alternativas de oportunidades, liquidaciones de mano de obra, y estamos observando la notable disminución en los depósitos a cuentas de familias de migrantes mes con mes.
La renegociación del T-MEC o revisión del tratado con el gobierno de Trump este año, con el gabinete económico de la presidenta Sheinbaum, está en el aparador de Canadá, cuando afirma el republicano que para él ya no es necesario, y donde podría darse de manera bilateral y no entre los tres países del norte.
Sumarle además la nueva conformación de las ya no tan influenciables, organismos internaciones como la ONU y la OEA, que están distantes de acuerdos y cumplimientos, porque la diplomacia está en una etapa de transformación ante el desorden entre declaraciones, amagos e invasiones.
Las guerras económicas se declaran con las imposiciones unilaterales de aranceles, los países poderosos están a cargo de reservas y de autorizaciones para prestar dinero, que, dicho sea de paso, no llega a las arcas de los países emergentes o pobres, solo les sirve para paliar los intereses de sus deudas añejas.
Habría que analizar a detalle lo que nos deja los estropicios del primer año en la Casa Blanca de un inquilino que probó las mieles del poder y como a todos les encantó, por ello está por segunda vez, pero no en la administración de lo posible, sino en la fortaleza de su país ante el nuevo orden mundial.
Sumarle las declaraciones de jefes de estado ante la cumbre económica en Davos, Suiza, con el tema geopolítico de Groenlandia, al parecer un manjar muy apetitoso, no un distractor común, ni mucho menos una manzana en discordia que esté cercano a respuestas que dejen conformes a los países involucrados.
Las potencias en guerra preocupan a los mortales hasta cierto punto, entender las disputas por territorios estratégicos o ricos en minerales, es parte de las ambiciones de la pobreza de los gobiernos autoritarios, que no visualizan los daños colaterales.
Se advierte una gran ruptura del orden mundial, que obliga a las potencias medias como Canadá a actuar juntas, declaró Mark Carney, el Primer Ministro de este país.
Mientras Emmanuel Macron prefiere el respeto y el estado de derecho, a la brutalidad en una franca confrontación con los Estados Unidos y lo que faltaría.
ENTRE LÍNEAS
Es un tercer intento que se incumple en la Ciudad de México, la separación de residuos para con los recolectores de basura es letra muerta; no hay autoridad ni capacidad para obligar a los ciudadanos y sancionar.

