La Sole, en sus primeros años; la cantante celebra este sábado los 30 años de su gran debut en CosquínLa Sole, en sus primeros años; la cantante celebra este sábado los 30 años de su gran debut en Cosquín

Soledad: los 30 años de su primer Cosquín, su rebeldía y la historia de su primer poncho

2026/01/30 19:26

El 26 de enero de 1996, con sólo 15 años, Soledad Pastorutti debutó en el escenario mayor del Festival Nacional de Folklore. A 30 años de aquel Cosquín, la cantante repasa su recorrido con agradecimiento, desde aquel debut que cambió su vida hasta el presente del folklore y el diálogo con las nuevas generaciones, mientras celebra con shows, proyectos audiovisuales y nuevas búsquedas musicales.

–¿Qué lectura hacés hoy de tu debut en Cosquín y tus 30 años de trayectoria?

–Los 30 años me pegan mucho más. Quizás estoy más sensible, pero también estoy más agradecida. No paré nunca en estos 30 años. Tuve siempre la posibilidad de subirme a un escenario a cantar, de hacer televisión, de hacer cine, de conducir. Siento que me agarra también en un momento de mayor madurez artística, de mayor seguridad. Y también más sensible, porque muchas de las personas que formaron parte de mi comienzo no están, o están más grandes, o no pueden acompañar de la misma manera, entonces empezás a mirar para atrás y a valorar mucho más el camino. Y el presente ni hablar. Yo deseaba mucho que mi carrera tuviera esta permanencia, porque cuando aparecí en la escena musical fui resistida. A mí me descalificaban mucho cuando me presentaba en las competencias folclóricas, porque me movía. Nada que ver a lo que pasa ahora. Y yo siendo muy piba quizás no estaba tan preparada para tanto cambio de vida. Hoy digo: “La verdad que me la recontra banqué”, y eso me enorgullece.

–¿Hay algún recuerdo que hoy valores más?

–Creo que si bien siempre hago alusión a que mi carrera empezó en Cosquín, lo pasaba medio por alto y la verdad es que hoy creo que realmente fue una noche mágica, milagrosa. No le pasa a cualquiera subir a un escenario así en ese contexto, donde el folklore era una cosa más estática. Y que me hayan dado la oportunidad de cantar una canción, con la advertencia de no revolear el poncho, de no arengar a la gente porque no tenían más tiempo, aunque yo hice todo lo contrario... Fue una especie de rebeldía que permitió que naciera una artista. Pero lo miro, voy el tiempo hacia atrás y creo que ese recuerdo cada vez se fortalece más; lo valoro y lo entiendo cada vez más.

–¿Cómo se gestó ese debut en el escenario mayor de Cosquín?

–Recuerdo que a Cosquín hemos ido más de una vez antes de subir. En el 94 tocamos en una confitería, porque la idea era ir a hacer contactos. Volvimos en el 95, estuvimos en la peña oficial de Cosquín y me había convertido en una especie de mascota del folklore. Todos los artistas que tocaban en el escenario mayor iban a cenar a la peña oficial, me iban a ver y después comentaban mi presencia. En ese momento, quien tenía la peña era Cesar Isella y ese año intentó darme un espacio en su espectáculo cuando me llevó hasta el escenario mayor, después de las 12 de la noche. Es un detalle no menor porque después de las 12, por una disposición municipal, los menores no podían subir al escenario. Y como era el último día, cuando me van a buscar y me ven que era chiquitita, me preguntan la edad y me dicen: “No, no podés subir.”

La Sole y el histórico poncho de sus comienzos

–Y lo volvieron a intentar al año siguiente...

–Volvimos a intentar en el 96. Por mi papá, porque la verdad es que yo no sé si lo hubiese hecho. Volvimos a la misma peña. Se armó esta revolución de boca en boca y terminaron yendo a verme desde el gobernador de la provincia de Córdoba hasta el intendente comunal, que se comprometió frente al público. Fue así como subimos. Me acuerdo que estábamos muy nerviosas con mi hermana. Mi viejo nos dijo a las dos que era una oportunidad importante, que teníamos que subir y romperla. Fue como una cosa muy loca, porque es como si en una tabla futbolera un equipo que tiene cero chances, de repente sale campeón. Una cosa así.

–¿Cómo se transformó tu vida después de ese show?

–Fue muy vertiginoso. Eso sí lo recuerdo, porque a mí me dicen el huracán de Arequito, pero yo siento que el huracán nos pasó a nosotros como familia. Cuando volví de Cosquín, en dos pueblos anteriores al mío y en el mío, me recibieron con la autobomba, tirándome flores. Me convertí de la noche a la mañana en una persona muy conocida. Mi casa estaba llena de pasacalles y grafitis. El teléfono sonaba, sonaba, sonaba; me llamaban de la radio, de un programa de televisión, de los diarios, compañías discográficas, managers, artistas que me felicitaban. Fue una locura. Es imposible de explicar, porque un día vivía la vida normal, tranquila y al otro día, como quien se gana la lotería, puf, explota todo en todos lados. Empezamos a viajar mucho más. A los pocos meses grabé mi primer disco con Sony, firmé contrato y se empezaron a vender shows. Y no estábamos preparados. Hicimos miles y miles de kilómetros, con decirte que en el año 97 entre enero y febrero, solamente en esos 2 meses, hicimos 60 presentaciones. Los primeros años fueron una locura que agradezco que mi cuerpo haya soportado y agradezco que mis viejos y mi hermana hayan estado conmigo.

La Sole en Cosquín en 1996

–¿Cómo era el mundo del folklore en esa época?

–En aquel momento estaba todo mucho más dividido, también los géneros musicales. Cuando Mercedes se cruzó con Charly, al principio era como una especie de rebeldía que en aquel momento no se veía tan bien. No porque yo sienta que sea una sobreviviente ni mucho menos, sino porque realmente tenía otras características. Había muchas menos mujeres, las distancias eran otras, los sonidos, las producciones; un poquito más a pulmón todo.

–En su momento hubo una generación, anterior a la tuya, que te dio la bienvenida. Hoy también hay nuevas generaciones que están llegando y ahora vos estás del otro lado, recibiéndolos. ¿Cómo ves ese recambio?

–Te agradezco que lo veas así. Yo lo veo re bien, porque fui un poco la que inició esta posibilidad. Hace 30 años, los jóvenes que no se sentían identificados con el folklore me vieron a mí con 15 años y empezó toda una cosa. Creo que ahora también está pasando y está buenísimo que pase. Sentía la necesidad, desde hace años, de que el folklore tenga un recambio generacional desde lo popular. Está buenísimo y de verdad me hace muy feliz porque, así como la irrupción de mi figura en aquel momento revivió a todo el folklore, lo más tradicional, ortodoxo y lo más nuevo, yo creo que ahora va a pasar lo mismo. A todos nos viene bien este refresco, por decirlo de alguna manera (risas).

La Sole con Horacio Guarany

–Este sábado vas a volver a Cosquín en este contexto de celebración. ¿Cómo te preparaste para este show tan especial?

–Es una mega propuesta, muy pretenciosa. Cosquín ya tiene un gran escenario, no hace falta parafernalia, pero a mí me gusta el show también. Me parece que si hay una cosa que el folklore pudo aprender es que también se puede armar un gran show con nuestra música. Es un show que se divide en tres partes, como si fuesen tres momentos, pero no está cronológicamente acomodado. Tiene que ver con la sonoridad que yo fui transitando en estos 30 años, por momentos más entre dos guitarras y un bombo, por momentos más pop-rock con una banda más grande, por momentos con la actualidad de Casa Sole; esa sonoridad que me gusta mucho. La idea es que haya invitados, que haya mucha emoción. También vamos a hacer una previa, una especie de ponchazo conducido por varias personas de distintas partes del país. Lo van a poder seguir a través de mi canal de YouTube, donde después también van a poder ver el show, con algunas notas interesantes junto a los invitados.

–¿Cómo surgió este nuevo proyecto de Casa Sole?

–La idea es compartir música pero a nuestra forma. Cuando las canciones nacieron folclóricas, poder llevarlas a un sonido más internacional o mundialmente entendible. Y cuando las canciones nacen desde ese plano, poder traerlas más para nuestro terreno. Yo particularmente estoy muy emocionada con el proyecto. Es una idea que se me ocurrió a mí, pero que por supuesto con un equipo de gente lo pudimos materializar. Llamamos a músicos queridos y sumamos a figuras destacadas como Miranda!, Teresa Parodi, Nahuel Pennisi, Luis Landriscina, Eruca Sativa, La T y la M, Pedro Capó, mi hermana. Mucha gente que quiero y que admiro.

La Sole debutó en la Plaza Próspero Molina en 1996

–Esta semana lanzaron “30 pueblos”, un proyecto audiovisual que recorre tu historia. ¿De qué se trata?

–Estoy recorriendo el país. Vamos a hacer 30 capítulos en 30 pueblos. Aparezco en lugares emblemáticos donde visito personas que tienen que ver con mi historia. En nombre de esos pueblos yo le quiero agradecer a todo el país el cariño y el aguante de tantos años. El objetivo también es poder sumar un público sabiendo que generacionalmente cambió mucho todo.

–¿Y cómo te venís preparando para Lollapalooza?

–El show de Lollapalooza es importante porque es la primera vez que un artista de folklore en Argentina va a estar formando parte de la grilla de un festival así. Siento que tengo la ventaja de ser distinta dentro de las propuestas y que por eso está bueno ser disruptiva. Estamos armando un setlist bien poderoso, para que quienes no conozcan a Soledad, o no la elijan, también puedan disfrutar del espectáculo y puedan terminar siendo parte. Para mí va a estar buenísimo, me gustan los escenarios difíciles.

Soledad Pastorutti en una producción de fotos reciente

–¿Qué otros planes tienen para seguir festejando este aniversario durante todo el año?

–Estamos haciendo muchas cosas, va a ser un año de festejos. Hicimos la réplica del poncho que se revoleó por primera vez. Hace años que tenemos una tienda online y por supuesto que este año no podía faltar el poncho, que fue un regalo de mi papá a mi mamá cuando eran novios. La verdad es que es un poncho icónico y logramos hacer la réplica tal cual, así que va a ser el que vamos a revolear durante todo este año. También los 30 capítulos que van a seguir viendo, estos mini documentales donde 30 pueblos que no me esperan me van a recibir. Seguimos con Casa Sole, hay música nueva también. Y va a seguir habiendo más cosas después de mediados de año, pero eso sí, todavía no puedo adelantar nada. Yo tengo un deseo muy grande de hacer un gran festejo, pero todavía no se puede decir nada.

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