Reiner nos comparte su visión sobre la evolución de la marca en México, el avance de la electrificación, la competencia en el segmento premium y la relevancia estratégica del país dentro de la red global de producción del grupo. La charla abordó tanto los resultados recientes como los retos de planificación en un entorno internacional cada vez más volátil.
Llevas cuatro años en México. ¿Cómo ha sido este periodo a nivel personal y profesional?
“Ya son cuatro años y ha sido una fase muy importante y espectacular. Volver a Latinoamérica fue algo que siempre quise; aquí empecé mi carrera y esto es, de alguna forma, la ronda dos. Trabajar nuevamente con los mercados de la región y con los concesionarios ha sido una maravilla. Han sido momentos intensos por el entorno que vivimos, pero al mismo tiempo todo el esfuerzo que hacemos se refleja en los resultados, y por eso estamos muy orgullosos.”
¿Cómo describirías el desempeño reciente de BMW en México y la situación actual de la marca?
“Los últimos años han sido clave para BMW en México. El crecimiento de la planta y la cercanía con la producción nos han fortalecido mucho. Modelos como el M2, que no son de volumen, pero sí muy importantes como brand shapers, ayudaron a reforzar la imagen de la marca. Hoy estamos en un récord de participación por segmento; ha sido un año muy fuerte. Tenemos una red muy apasionada y hemos visto una transformación clara hacia la electromovilidad.”
¿Qué tan relevante es hoy la electrificación dentro de las ventas de BMW en México?
“Es un momento muy importante. Hoy, uno de cada cinco autos que vendemos en México es electrificado, ya sea híbrido enchufable o totalmente eléctrico. Eso muestra claramente que estamos en una fase clave para la marca y para el mercado.”
¿Han cambiado el ritmo o los planes de electrificación para México ante el contexto internacional?
“No, el plan se mantiene. Es cierto que el crecimiento tan fuerte que vimos hace tres o cuatro años se ha desacelerado un poco, pero sigue creciendo. Lo interesante es que en 2025 vemos un crecimiento muy fuerte en eléctricos, especialmente en MINI y en los segmentos de entrada al premium, al mismo tiempo que crecen con fuerza los autos de alta potencia y de alta gama. Ambas tendencias conviven en México.”
¿Cómo se vive hoy la competencia en el segmento premium, con la llegada de nuevas marcas, incluidas algunas chinas?
“Estoy convencido de que la competencia crea performance. Más competencia nos exige dar más, mejorar la oferta tanto en producto como en servicio al cliente. En ese sentido, es algo positivo. El espectro se amplía con nuevas marcas, pero también hay que ser honestos: las marcas establecidas llevamos más de cien años construyendo una posición y un estatus premium. Eso no se logra de un día para otro ni solo por declararse premium.”
Entonces, ¿qué define realmente a una marca premium?
“El producto es la base, sin duda, pero no es lo único. Junto al producto está el servicio, la cercanía con la marca a través de los concesionarios, los eventos y la conexión con la comunidad. En México, por ejemplo, trabajamos con UNICEF junto con la planta de San Luis Potosí, porque también es importante devolver algo a la sociedad.Ser premium es un paquete completo: producto, servicio, historia y la relación que construyes con los clientes y con el mercado a lo largo del tiempo. Eso no se construye de un momento a otro.”
En un entorno geopolítico tan incierto, ¿cómo se planifican hoy las inversiones y la producción en la industria automotriz?
“Cuando tomamos una decisión de inversión, como una planta, siempre es a largo plazo. No vamos a cambiar una estrategia por tarifas que hoy existen y mañana pueden desaparecer. Las decisiones son estratégicas.Es cierto que el entorno es más volátil, pero internamente no hemos cambiado nuestra forma de planificar. Una gran ventaja de BMW es la flexibilidad: en una misma línea podemos producir eléctricos, híbridos enchufables y autos a gasolina. Además, tenemos plantas en distintas regiones del mundo, lo que nos permite ajustarnos si es necesario.
México tiene una gran ventaja: la cercanía de las fábricas. Para nosotros, esa proximidad es clave y nos da una flexibilidad muy importante dentro de la red global de producción.”
¿Qué hace diferente a BMW frente a otras marcas premium y qué hace especial a México para la marca?
“La diferencia está en la pasión con la que desarrollamos nuestros productos, y eso se siente cuando manejas un BMW. The Ultimate Driving Machine no es solo un lema, es algo que el cliente percibe al volante.México es especial porque varios modelos se producen aquí exclusivamente para el mundo. El M2 y el Serie 2 Gran Coupé son ejemplos claros. El M2, además, fue desarrollado y diseñado por un mexicano, José Casas, y se produce en México para todo el mundo. Cuando manejas ese auto, se refleja claramente la pasión que existe aquí.”


