WASHINGTON.- A casi tres meses del anuncio del acuerdo marco de comercio e inversiones entre Estados Unidos y la Argentina, el Gobierno concretó este jueves una de sus mayores apuestas en la alianza estratégica con la administración de Donald Trump al rubricar en Washington la versión final de ese amplio pacto, que ahora pasará a un nuevo proceso para su entrada en vigor. La Casa Rosada informó que será remitido al Congreso para su tratamiento.
Luego de una reunión en la sede de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), a cargo de Jamieson Greer, el funcionario norteamericano firmó junto al canciller Pablo Quirno el acuerdo de comercio e inversiones recíproco. Antes de la publicación del documento final, la Cancillería publicó los primeros detalles claves, entre ellos lo relativo a los aranceles y la carne, y una postergación de la decisión sobre el aluminio y el acero.
Estados Unidos eliminará los aranceles recíprocos para 1675 productos argentinos en una amplia gama de sectores productivos, “lo que permitirá recuperar exportaciones por 1013 millones de dólares”, señaló la nota, que destacó que el marco mejora la inserción del país en las cadenas de suministro y favorece la apertura de nuevos mercados.
“Además, el gobierno de Estados Unidos concederá una ampliación sin precedentes a 100.000 toneladas para el acceso preferencial de la carne bovina a su mercado. Esto asegura en 2026 un adicional de 80.000 toneladas, que se suman a las 20.000 toneladas con que ya cuenta nuestro país, lo que permitirá incrementar cerca de 800 millones de dólares las exportaciones argentinas de este producto“, informó la Cancillería.
La posibilidad de que Estados Unidos cuadriplicara la cuota de carne que importa desde la Argentina había generado fuertes quejas de sectores agropecuarios norteamericanos el año pasado.
“Asimismo, el gobierno de Estados Unidos ratificó su compromiso de revisar oportunamente los aranceles al acero y al aluminio, establecidos en virtud de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de ese país”, amplió. Ese era uno de los puntos más conflictivos del acuerdo, y finalmente ambas administraciones decidieron postergar su resolución.
La Argentina, por su parte, eliminará aranceles para 221 posiciones arancelarias, como máquinas, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos; reducirá al 2% otras 20 posiciones, principalmente autopartes, y otorgará cuotas para vehículos, carne y otros productos agrícolas.
“Estos compromisos apuntan a mejorar la competitividad sistémica mediante la reducción o eliminación de aranceles sobre insumos y bienes de capital y la simplificación de procedimientos, lo cual garantizará condiciones de previsibilidad para los sectores involucrados”, explicó la Cancillería.
Al publicar el documento final del acuerdo, Greer destacó que “la creciente colaboración” entre Trump y Milei “sirve de modelo de cómo los países de América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, pueden impulsar nuestras aspiraciones compartidas y salvaguardar nuestra seguridad económica y nacional”.
“El acuerdo reduce las barreras comerciales existentes desde hace tiempo y proporciona un acceso significativo al mercado para los exportadores estadounidenses, desde vehículos hasta una amplia gama de productos agrícolas”, añadió el funcionario norteamericano.
Respecto a la propiedad intelectual, el acuerdo señala que “la Argentina proporcionará un sólido nivel de protección”, y que “establecerá sistemas eficaces para la aplicación civil, penal y en frontera de los derechos de propiedad intelectual”.
En tanto, la Oficina del Presidente señaló mediante un comunicado que el acuerdo “será remitido al Congreso para su tratamiento, conforme a lo establecido por la Constitución”.
“El presidente Javier Milei confía en que los legisladores entiendan la responsabilidad que tienen por delante para estar a la altura de esta oportunidad sin precedentes”, amplió la nota, que destacó la “excelente relación” del mandatario libertario con Trump.
“Acabamos de salir de la firma del acuerdo de comercio e inversión recíproco entre la Argentina y Estados Unidos. Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo del USTR por construir juntos este gran acuerdo. La Argentina será próspera", había sido el anuncio de Quirno en su cuenta de X.
De acuerdo al preámbulo, el acuerdo busca “fortalecer la reciprocidad mediante la reducción de barreras arancelarias y no arancelarias" y “mejorar su alineamiento para abordar prácticas comerciales desleales que amenazan nuestra prosperidad“.
En la reunión con Greer en la sede del USTR, Quirno estuvo acompañado por el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford; el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Luis Kreckler, jefe negociador del acuerdo; el subsecretario de Mercados Agroalimentarios, Agustín Tejeda, y el jefe de Misión Adjunto de la legación diplomática, Juan Cortelletti. Luego, el equipo de funcionarios argentinos -muy satisfechos con el anuncio- regresó a la sede de la embajada.
Entre otros altos funcionarios y militantes libertarios, la publicación de Quirno fue rápidamente replicada por Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que señaló: “Otro gran día histórico”.
El anuncio marca un hito para la gestión libertaria de Milei, que durante varios meses negoció los términos del acuerdo con Estados Unidos, su principal aliado internacional.
El acuerdo abarca aspectos como aranceles, eliminación de barreras no arancelarias, propiedad intelectual, minerales críticos, acceso a los mercados agrícolas y regulaciones para bienes tecnológicos, entre varios puntos.
El acuerdo también forma parte de una gran apuesta de Trump por Milei, a quien considera un aliado estratégico trascendental de Washington en América Latina, después de que Estados Unidos le brindara a la Argentina un auxilio financiero de 20.000 millones de dólares, entre otras medidas de apoyo para apuntalar al gobierno antes de las elecciones legislativas del 26 de octubre.
El anuncio, por el que había fuertes expectativas en el Gobierno luego de meses de negociaciones, también supone una victoria política para Milei, quien se posicionó como uno de los líderes más cercanos de Trump en el ámbito internacional.
Durante la negociaciones hubo varios funcionarios argentinos involucrados, entre ellos de la Cancillería, del Ministerio de Economía, de la embajada argentina en Washington y del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado.
Aunque en un primer momento se había apostado a que la firma final del acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos fuera entre Trump y Milei, fuentes al tanto de las negociaciones consultadas por LA NACION no habían descartado que finalmente fuera otro el funcionario argentino que pusiera la rúbrica final. La relación entre ambas administraciones atraviesa un momento de solidez, apalancada por la sintonía personal entre ambos presidentes.
En los últimos días, Greer también había sido el funcionario norteamericano encargado de sellar los primeros pactos comerciales con países de la región: El Salvador, el 29 de enero, y Guatemala, un día después.
“La Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo comercial histórico. Ambas naciones, juntas como verdaderos socios, serán más seguras, fuertes y prósperas. MAAGA”, celebró en su cuenta de X el embajador norteamericano, Peter Lamelas.
El acuerdo involucra los aranceles mutuos -“los países abrirán sus mercados recíprocamente para productos claves”, señala- e indica que la Argentina otorgará “acceso preferencial a los mercados de exportación de bienes de ciudadanos estadounidenses, incluidos ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnologías de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de productos agrícolas”.
Estados Unidos, por su parte, se compromete a eliminar los aranceles recíprocos sobre “ciertos recursos naturales no disponibles y artículos no patentados para uso en aplicaciones farmacéuticas”.
El texto prevé, entre muchas otras cuestiones, ciertas flexibilizaciones en materia de acceso a mercados agrícolas e incluía un compromiso a mejorar las condiciones de acceso bilateral y recíproco a los mercados de carne. Además de vehículos, alimentos y medicamentos, el país abre su mercado al ganado bovino vivo estadounidense, productos avícolas y quesos.
Estados Unidos es el mayor país inversor extranjero directo en la Argentina. En 2024, en tanto, más de la mitad de las exportaciones argentinas a Estados Unidos, en valor, fueron combustibles y derivados (US$2284 millones, 35,3%), minerales (US$762 millones, 11,8%) y aluminio y sus manufacturas (US$529 millones, 8,2%).
Mediante el acuerdo comercial, la Argentina y Estados Unidos también se comprometieron a cooperar para facilitar la “inversión y el comercio de minerales críticos”, recursos que el gobierno de Trump ha buscado también en otros países, en el marco de su disputa geopolítica con China.
En ese sentido, Quirno firmó el miércoles en Washington junto al subsecretario de Estado norteamericano, Christopher Landau, un “instrumento marco para el fortalecimiento del suministro en minería y procesamiento” de esos materiales, cruciales para distintos sectores estratégicos.
La rúbrica se concretó en una cumbre global de minerales críticos convocada por el Departamento de Estado que lidera Marco Rubio, de la que participaron 54 países y la Comisión Europea. Además de la Argentina, otros 10 países firmaron acuerdos o memorandos de entendimiento bilaterales.


