El sarampión continúa ganando terreno en México. Con 8,575 casos confirmados por el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud, es mayor la necesidad de tomar medidas para frenar el avance del virus y prevenir la aparición de nuevos brotes. En este escenario, la inmunización de niños, adolescentes y adultos se consolida como la acción de defensa más importante.
Sin embargo, mucha gente en el país desconoce si ya tiene esta vacuna, ya sea porque no sabe cómo interpretar la cartilla o por haber extraviado el documento. A esto se suma la incertidumbre sobre los esquemas de dosis y refuerzos, así como las dudas sobre si los adultos mayores son candidatos a recibirla. En Xataka México te contamos todo lo que necesitas saber al respecto.
¿Quiénes deben vacunarse contra el sarampión?
La vacuna triple viral contra sarampión, rubéola y parotiditis (SRP) forma parte del esquema de nacional de vacunación. De acuerdo con la Secretaría de Salud, esta debe aplicarse dos veces en niños de entre 1 y 9 años. Sin embargo, los bebés de 6 a 11 meses de edad pueden recibir la dosis cero. Es importante destacar que esta vacuna no sustituye las dosis contempladas en el esquema.
Por su parte, la vacuna contra sarampión y rubéola (SR) también forma parte del esquema; sin embargo, esta solo debe aplicarse en personas de entre 10 y 49 años que no hayan recibido la inmunización o que no recuerden si han completado su esquema. El personal de salud también debe recibir un refuerzo obligatorio de esta vacuna. En cuanto a los adultos mayores de 49 años, estos no necesitan inmunizarse, puesto que ya tuvieron la enfermedad o ya fueron vacunados.
El reto del 95%: vacunación y vigilancia para prevenir nuevos brotes
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la inmunidad colectiva contra el sarampión solo se alcanzará si el 95% de la población cuenta con un esquema completo de vacunación. Sin embargo, alcanzar este umbral es solo una parte de la estrategia contra el virus. Para contener su avance se ha reforzado la vigilancia epidemiológica, por lo que se recomienda reportar de inmediato cualquier síntoma sospechosa y mantener el aislamiento preventivo de personas contagiadas.
La Secretaría de Salud también recomienda mantener medidas de higiene para contar la cadena de contagios, como lavarse la manos con frecuencia, evitar tocar ojos, nariz o boca y cubrirse estos dos últimos al estornudar o toser. En entidades como el Estado de México se ha implementado filtros sanitarios y se ha vuelto obligatorio el uso de cubrebocas en las escuelas. En caso de presentar síntomas, es importante no automedicarse y acudir inmediatamente al médico.
Cómo reconocer los síntomas del sarampión
Cabe señalar que el virus del sarampión tiene un periodo de incubación de aproximadamente 7 a 14 días. Según la Organización Panamericana de la Salud, los síntomas suelen progresar en etapas claras, y reconocerlas a tiempo es fundamental para evitar la propagación.
Los primeros dos o tres días se caracterizan por una fiebre elevada (en algunos casos, puede llegar a los 40 grados centígrados), tos seca, flujo nasal abundante y conjuntivitis. Antes de las primeras erupciones, en la piel suelen surgir manchas de Koplik. Estas son pequeñas motas blancas con centros azulados que aparecen dentro de la boca, en la cara interna de las mejillas. Este síntoma es exclusivo del sarampión y permite un diagnóstico temprano.
Después de esto aparece la erupción de manchas rojas y planas. Esta comienza en el rostro, especialmente detrás de las orejas y en la línea del cabello, y se extiende de forma descendente hacia el tronco, los brazos y, por último, las piernas. Es importante recordar que una persona infectada puede contagiar el virus desde cuatro días antes de que aparezca la erupción hasta cuatro días después de su aparición, lo que hace que la detección temprana sea fundamental.

