ESPECTACULOS. Entrevista a Facundo Calvo, el hijo de Carlín.ESPECTACULOS. Entrevista a Facundo Calvo, el hijo de Carlín.

“Depende de mí si logro quedarme en el medio”: es el hijo de un recordado actor y, ahora, sigue los pasos de su padre

2026/03/09 17:00
Lectura de 6 min
Si tienes comentarios o inquietudes sobre este contenido, comunícate con nosotros mediante [email protected]

Facundo Calvo tiene la misma sonrisa seductora y mirada pícara de su papá, Carlín. Y también, como él, busca ser actor. Debutó en 2018 con un pequeño papel en 100 días para enamorarse y luego estuvo en El encargado, Pequeñas Victorias y Días de gallos. También hizo teatro, y en abril estrena una obra en Microteatro, de miércoles a sábados. Hace poco más de un año quiso experimentar la aventura de vivir fuera del país y estuvo seis meses en Hawái, trabajando en la playa. Y se hubiera quedado, pero venció su visa y debió volver. Ahora se está rearmando, se mudó solo y trabaja remoto para una empresa Suiza, vendiendo cursos a colegios en los Estados Unidos.

Debutó en 2018 con un pequeño papel en 100 días para enamorarse

En una charla con LA NACION, Facundo cuenta cómo le picó el bichito de la actuación y qué le dijo su padre, que falleció en 2020. También habla de las oportunidades que aparecen por ser hijo de alguien tan popular, aunque asegura que tiene que ganarse el lugar. Está entusiasmado con el nuevo proyecto: “Arrancamos en estos días con los ensayos, con mis compañeros Luciano Heredia que es actor y productor, y Adabel Guerrero y Sofía Jujuy Jiménez, que se turnan los días, y la dirección de Diego Ramos. Además, este año se estrena en El tiempo puede esperar, en Netflix, donde hice una participación. Estoy enganchado con la actuación”, dice.

—¿Y tenés otro trabajo?

—Sí. Estoy desde agosto pasado en un trabajo que conseguí a través de LinkedIn. Básicamente, llamo a escuelas de los Estados Unidos para venderles un producto de inteligencia artificial, pero la empresa es suiza. No puedo vivir del arte, por ahora (risas). Hace poco me mudé solo y hay que pagar las cuentas. A veces, también salen publicidades o algo en redes.

—¿Y cómo te va viviendo solo?

—Está bueno. Necesitaba mi espacio. Hasta hace dos meses vivía con mi mamá (Carina Galucci) y con mi hermana Abril, y estaba cómodo y nos llevamos bien. Pero en determinado momento, querés tu propio lugar. Mucho no me gusta limpiar y cocino para sobrevivir también (risas). La verdad, no cocino para no ensuciar. Cuando volví de Hawái paré en la casa de mi mamá, y fue raro después de estar seis meses solo.

—¿Por qué te fuiste a Hawái?

—Me fui en agosto de 2024 y estuve hasta enero de 2025. Justo me había separado en ese momento y no estaba con tanto laburo de actuación ni compromisos. Y quise probar. Un amigo me recomendó Hawái y me fui sin conocer a nadie. Me encantó. Laburaba en la playa poniendo sillas, sombrillas, hacía viajes en canoa, un poco como guía turístico. Si no se me hubiera vencido la visa quizá me hubiese quedado un tiempito más porque fue una linda experiencia. Por otro lado, tenía ganas de volver y retomar la actuación, que es lo que me gusta. Pero ahorré y la pasé muy bien en Maui.

—¿Y cómo fue la vuelta?

—La vuelta fue un poco dura porque estaba en otra sintonía. Con otro ritmo de vida. Allá la gente se va a dormir a las 22 y todo es más tranquilo. Acá hay un montón de estímulos y terminás saturado. Me sentía raro, pero ya estoy otra vez en la rutina.

—Cualquiera pensaría que, siendo hijo de Carlín, es más fácil entrar en el medio, ¿es así?

—Obviamente, me abren un montón de puertas por ser “el hijo de...“, pero eso no garantiza nada y sé que yo me tengo que ganar el lugar. Es verdad que tengo más chances y lo agradezco, pero depende de mí si logro quedarme en el medio y avanzar. Trato de ser yo, de ir haciendo mi camino y que mi viejo esté orgulloso de mí.

—¿Te molestan las comparaciones?

—Sé que va a haber comparaciones porque a todos “los hijos de...” les pasa lo mismo y no me molesta, para nada. Físicamente, nunca me vi parecido a mi papá, pero cuando miré algunos capítulos de Amigos son los amigos, me di cuenta que tengo muchos gestos suyos. Verlo me hace reír mucho porque me doy cuenta que hacía de él y era como estar en casa. Se nota mucho cómo se divertía, y eso para mí es maravilloso. A veces quienes compartieron con él me dicen que les hago acordar a mi papá y es un halago porque, de alguna manera, quiere decir que estoy haciendo las cosas bien. A mí un poco también me pesa ir a pedir, solo por el hecho de ser “el hijo de…“. Cuando grabé El tiempo puede esperar, que produce Sebastián Ortega, fue muy lindo porque trabajó mucho con mi papá. Y entonces fue lindo compartir.

Facundo Calvo, junto a su padre, Carlín

—¿Qué te dicen de tu papá?

—Me cuentan anécdotas divertidas. Me encanta porque es un ídolo, pero a veces no sé qué cara poner. Me gusta que lo recuerden con tanto cariño. Me crie rodeado de actores, y el medio es muy natural para mí. No recuerdo verano que no haya acompañado a mi papá en las temporadas en Mar del Plata. Lo normal era que en la calle lo saludaran y le pidieran fotos.

-¿Qué te dijo cuando le contaste que querías ser actor?

—Se puso contento. Sé que mi papá estaría orgulloso de mí. Cuando supe que iba a hacer la obra Convivencia obligada fui corriendo a contárselo, y me sentí un nene. Ese día me dijo: “excelente, extraordinario hijo”. Con eso me bastó. No pudo ir a verme al teatro porque tenía su rutina y se acostaba temprano, pero le grabé la obra y la vimos juntos.

-¿Y cómo era como papá?

—Era muy bueno. Siempre disfrutábamos mucho. A veces me iba a buscar a mediodía al colegio, y otra cosa que recuerdo es que fuimos a Sudáfrica juntos a ver el Mundial y le daba un poco de miedo que estuviéramos solos. Siento que somos muy parecidos, de alguna manera. Tengo una linda sensación hoy. Ya no tengo dolor ni tristeza por lo que pasó. Mi papá tuvo el primer ACV en 1999, cuando yo estaba en la panza de mi mamá. Ese no le afectó tanto y se recuperó rápido. Y cuando tuvo el segundo, en 2010, yo estaba en el teatro, esperando que él saliera a escena. Ese día se suspendió la obra, Taxi 2, y yo no volví a verlo hasta dos meses después. Recuerdo que esa noche no entendí lo que pasaba hasta que, al día siguiente, mi mamá viajó a Mar del Plata. Me la dibujaron porque era chico.

—¿Creés que la actuación está en tus genes?

—Debe ser... Pasé toda mi infancia en teatro, hasta los 11 años. Desde los 15 años estudio teatro y siempre hice cursos. Cuando terminé el colegio, me anoté en Psicología y estuve dos largos y arduos meses (risas). Y este año terminé un curso de personal trainer, que me gusta mucho. Me gusta entrenar y también motivar a la gente.

Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección [email protected] para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.