Tres hermanos noruegos, oriundos de Irak, fueron detenidos como sospechosos de haber provocado la explosión ocurrida la madrugada del domingo pasado junto a la embajada de Estados Unidos en Oslo.
Según informó el miércoles la policía noruega, el fiscal policial Christian Hatlo explicó en rueda de prensa que los tres, residentes en Oslo y con edades cercanas a los 20 años, fueron imputados por violar el artículo 138 del Código Penal, que sanciona el uso de explosivos para causar terror.
Entre los detalles de la investigación, uno de los hermanos habría colocado el explosivo mientras los otros dos colaboraron en la acción. La policía no descarta la posibilidad de más detenciones en el marco de la investigación.
Las autoridades indagan ahora los motivos del ataque y si pudo haber sido realizado por encargo de otro Estado. “El papel y la responsabilidad de cada uno de los detenidos será ahora importante para la investigación. El foco está puesto en la declaración de los tres”, señaló Hatlo.
La explosión, ocurrida alrededor de la 1:03 de la madrugada del domingo, causó importantes daños junto a la entrada de la sede diplomática, aunque no se reportaron víctimas.
Desde un inicio, la policía consideró el hecho como un “ataque selectivo” que podría estar vinculado con la situación en Oriente Medio tras los ataques iniciados a finales de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Días atrás, la policía difundió una imagen del presunto autor y descartó que la explosión fuese causada por una granada. Imágenes captadas por cámaras de seguridad en la zona mostraron a un individuo encapuchado y vestido de negro, con mochila.
Frode Larsen, jefe de la unidad conjunta de investigación e inteligencia de la policía noruega, declaró a la emisora pública NRK que “una de las hipótesis es que se trata de un acto de terrorismo”, aunque subrayó la necesidad de mantener abiertas otras posibles explicaciones sobre el incidente, según afirmó en conferencia de prensa.
El ministro de Relaciones Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide, y la ministra de Justicia y Seguridad Pública, Astri Aas-Hansen, informaron que se comunicaron con el encargado de negocios de la embajada estadounidense, Eric Meyer, para expresar que “se trata de un acto inaceptable que tomamos con suma seriedad”. Eide enfatizó que “la seguridad de las misiones diplomáticas es de suma importancia para Noruega”.
Vecinos de la zona relataron a medios locales que escucharon un estallido, durante la madrugada del hecho, que hizo temblar las viviendas y observaron una capa de humo cubriendo el área donde se ubica la embajada. Uno de los residentes señaló: “Estaba viendo la televisión cuando se oyó un estruendo y toda la casa tembló”.
Otro vecino comentó: “Estaba durmiendo y me despertó la explosión. Fue muy potente. También vimos una densa humareda saliendo de la embajada”. Tras el incidente, al menos cinco o diez patrullas policiales llegaron al lugar y un helicóptero sobrevoló la zona. Tres dotaciones de bomberos y una ambulancia también participaron del operativo.
“La policía iluminó la entrada de la oficina de visas y la caseta de vigilancia. Al parecer, son de algún tipo de escuadrón antibombas, con cascos y chalecos”, relató dicha madrugada una periodista local sobre los primeros movimientos cercanos a la sede diplomática.
(Con información de EFE)

