La Biopsia Asistida por Vacío (BAV) se incorpora como una opción para el diagnóstico del cáncer de mama en instituciones de salud de la Argentina. El procedimiento se realiza con anestesia local y puede guiarse por imágenes especializadas, como ultrasonido o mastografía, para tomar la muestra en el lugar exacto de la lesión. El Instituto Alexander Fleming, a través de su área de Diagnóstico por imágenes, expuso el alcance clínico de esta alternativa frente a métodos tradicionales.
El punto de partida es la incidencia. El Ministerio de Salud estima alrededor de 22.000 nuevos casos de cáncer de mama por año en el país, cifra que representa más del 32% del total de cánceres en mujeres. En este marco, la detección oportuna incide en la posibilidad de iniciar tratamiento a tiempo; en la gacetilla se menciona que el 90% de los casos diagnosticados precozmente tienen alta probabilidad de remisión.
Ante una lesión sospechosa, la biopsia —extracción de una muestra para su análisis en laboratorio— es el procedimiento de referencia para aportar información clave y definir los pasos a seguir. Durante años, se utilizaron con mayor frecuencia dos abordajes: la biopsia con aguja gruesa, que puede requerir varias punciones para reunir tejido suficiente, y la biopsia escisional, que implica una intervención quirúrgica para retirar parcial o totalmente la lesión.
La BAV se presenta como una alternativa mínimamente invasiva. “En comparación con la biopsia quirúrgica, las biopsias al vacío guiadas por imágenes se asocian a menor dolor, menor tasa de complicaciones y mejor resultado cosmético”, dijo Daniel Mysler, jefe de Diagnóstico por imágenes del Instituto Alexander Fleming. El especialista añadió: “asimismo, permite obtener un mayor volumen y una muestra más representativa del tejido en una sola punción”, lo que permite detectar el 98% de los casos de manera correcta y confiable.
El procedimiento se realiza de forma ambulatoria, sin necesidad de internación ni quirófano. En la gacetilla se señala que, por el volumen y la calidad de tejido obtenido, se reduce la necesidad de rebiopsias o cirugías diagnósticas posteriores, con impacto en el circuito diagnóstico y en la toma de decisiones terapéuticas. También se menciona que, de acuerdo con varios estudios médicos, la BAV posibilita diagnósticos más rápidos, agiliza los tiempos entre detección y determinación clínica, y puede implicar menores costos que una cirugía abierta, en un contexto de alta demanda asistencial.
El método se considera especialmente útil en lesiones pequeñas, microcalcificaciones o cuando persisten dudas tras una primera biopsia. Además, permite extraer pequeños tumores benignos sin recurrir a cirugía, con menor tiempo de recuperación. El alcance de la técnica, de todos modos, queda supeditado a la evaluación clínica: el tipo de biopsia depende de la recomendación del médico radiólogo especialista en mama, en función de las características de la lesión y de las condiciones clínicas de la paciente.
La BAV queda asociada a un objetivo operativo concreto: acortar el tiempo entre el hallazgo y el diagnóstico histológico definitivo.
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