La era Coudet empezó con una alegría para River, que con los goles de Sebastián Driussi y Gonzalo Montiel, de penal, venció 2-1 a Huracán, cuya igualdad transitoria fue por una pena máxima de Jordy Caicedo. Cuando el partido estaba empatado, Hernán Galíndez le había atajado un penal al recién ingresado Juan Fernando Quintero, en un segundo tiempo agitado que incluyó las expulsiones de Facundo Colidio y Lucas Carrizo, por agresión mutua.
“El ADN de mis equipos va muy de la mano con la historia del club: tratar de tener un equipo protagonista, como lo pide River y como intento hacer siempre, más allá de las herramientas que tenga donde me toque trabajar”. Así, Chacho Coudet había anticipado sus aspiraciones cuando fue presentado como reemplazante de Marcelo Gallardo.
Para Coudet, la vocación ofensiva es un pilar innegociable en los equipos que dirigió durante su carrera. Por eso, en su estreno como entrenador de River, no sorprendió que su conjunto afrontara el duelo con Huracán con una intención clara: plantarse en territorio rival, tratar de recuperar lo más rápido posible y poner a varios futbolistas en los últimos metros de la cancha.
En ese sentido, el nuevo estratega del Millonario apeló a un esquema que le dio réditos en sus gestiones en Racing (fue campeón de la Superliga 2018/19 y del Trofeo de Campeones) y Central, donde inició su carrera como estratega: 4-1-3-2. En ese número telefónico, Chacho le dio crédito al ecuatoriano Kendry Páez, que acompañó arriba a Sebastián Driussi; mientras que detrás de ellos estuvieron Tomás Galván, Fausto Vera –más suelto que en el ciclo Gallardo- e Ian Subiabre.
Juan Fernando Quintero, uno de los héroes de Madrid que permanece en el plantel, comenzó en el banco de los suplentes, al igual que el talentoso juvenil Joaquín Freitas, uno de los que había surgido como respuesta a la apatía generalizada del final del paso de Gallardo. El lockout de la pelota, al que los dirigentes denominaron públicamente como paro, le otorgó a Coudet sumar algunos entrenamientos más antes del estreno en Parque Patricios.
“No vengo a un cumpleaños”, había avisado también Coudet, quien a su conocimiento del juego siempre le suma una cuota de picardía durante cada contacto con la prensa. Sin embargo, más allá de lo ocurrido ante los micrófonos, el técnico estaba enfocado en devolverle el vigor a un conjunto que se había acostumbrado a perder sin vender caras las derrotas.
Ese primer propósito de Coudet fue alcanzado, ya que la postura de River fue de la mano de lo que él había planteado públicamente. Los jugadores desplegados por delante de Aníbal Moreno intentaban desmarcarse, asociarse y llegar al área para romper el orden de Huracán.
El Globo aspiraba a lograr otra victoria trascendente como local. Ya lo había hecho en el clásico ante San Lorenzo, el 8 de febrero, cuando el gol de Caicedo significó el 1-0 que disfrutó a una multitud. A los 9 minutos, Ojeda se desprendió por la derecha y envió un pase profundo para Jordy Caicedo, quien picó en diagonal, entró al área y al definir se encontró con el rápido achique de Santiago Beltrán, que mandó la pelota al tiro de esquina. A los 14, Galván recibió muy cerca de la medialuna, buscó con un remate fuerte y forzó una volada de Galíndez.
Ambos equipos no terminaban de concretar lo que insinuaban, mientras las decisiones del árbitro Nicolás Ramírez eran acompañadas por insultos del público a Claudio Tapia, presidente de la AFA. River logró quebrar el cero en una buena acción colectiva, en la que Driussi salió del área, se juntó con los mediocampistas que llegaban desde atrás y, después, fue a buscar el centro de Gonzalo Montiel para cabecear y hacer el 1-0, tras una floja salida de Galíndez.
A los 43, dentro del área grande, Lucas Martínez Quarta fue a la disputa del balón con Jordy Caicedo, quien se desplomó luego de que el capitán millonario lo sujetara momentáneamente, por lo que Nicolás Ramírez cobró penal. El agarrón pareció insuficiente, pero el juez no dudó, como Caicedo para rematar cruzado y vulnerar a Beltrán.
En el complemento, Freitas ingresó y buscó reavivar el frente de ataque de River, que con el desparpajo del juvenil intentaba desacomodar al local. A los 20, Subiabre ingresó al área grande, Fabio Pereyra salió a destiempo a marcarlo y lo bajó, por lo que Ramírez sancionó la pena máxima para River. Juanfer Quintero tuvo como primera acción afrontar la ejecución del penal: el colombiano remató cruzado, Galíndez voló a su izquierda y desvió la pelota con ambas manos (la fecha pasada había hecho lo mismo ante Lucas Passerini, de Belgrano).
El 10 de River buscaría, minutos después, sorprender con un tiro libre desde el costado: Emanuel Ojeda interpuso la mano, el VAR lo advirtió y avisó a Ramírez, quien sancionó un nuevo penal para la visita. Durante la revisión en la cabina, también le mostraron una agresión mutua de Lucas Carrizo y Facundo Colidio (recién ingresado), a quienes expulsó.
En vez de Quintero, Montiel tomó la responsabilidad de la pena máxima, acarició la pelota con la cara interna del pie derecho y puso la pelota a la izquierda de Galíndez, que fue al otro palo y no pudo evitar el 2-1. En la última jugada, Lucas Blondel estuvo a punto de empatarlo, pero su falta de puntería significó el alivio y la celebración de Coudet en su estreno.
