Un equipo de investigadores logró documentar una impresionante estructura subterránea construida por una colonia de hormigas en Brasil, un descubrimiento que permitió comprender la magnitud de la ingeniería biológica de estos insectos. El hallazgo tuvo lugar durante la producción del documental Ants! Nature’s Secret Power (¡Hormigas! El poder secreto de la naturaleza), donde los especialistas utilizaron un hormiguero que se encontraba deshabitado para realizar un molde detallado de sus túneles internos.
El proceso, que requirió una precisión técnica absoluta, consistió en verter diez toneladas de cemento líquido en las cavidades, una tarea que se extendió durante tres días para asegurar que el material recorriera todas las ramificaciones del complejo. Tras el vertido, los expertos dedicaron semanas a realizar excavaciones minuciosas para retirar el bloque de cemento y revelar la verdadera escala de la construcción. Los resultados fueron sorprendentes: el hormiguero ocupaba una superficie de 50 metros cuadrados y alcanzaba una profundidad de ocho metros.
Según las mediciones, la estructura no solo consistía en túneles principales, sino que incluía una red compleja de cámaras con funciones específicas, además de rutas laterales diseñadas para facilitar el flujo constante de los individuos durante sus labores diarias. Para lograr este nivel de sofisticación, la colonia debió movilizar aproximadamente 40 toneladas de tierra, un esfuerzo logístico que, según los especialistas citados por el medio británico LADbible, equivale a que un ser humano transporte cuatro veces su propio peso a lo largo de un kilómetro.
Este nivel de coordinación, descrito por los científicos como la versión insectívora de la Gran Muralla China, fue ejecutado sin la intervención de una autoridad centralizada. En su lugar, el diseño final responde a “la voluntad colectiva de la colonia de hormigas”, un fenómeno que permite a estos insectos organizar tareas complejas de excavación y mantenimiento de forma simultánea.
La capacidad física de los individuos es el factor determinante en este proceso, ya que las hormigas pueden transportar objetos que multiplican hasta 50 veces su propio peso corporal. Además, su anatomía, específicamente en las articulaciones del cuello, les permite soportar presiones extremas de hasta 5000 veces su masa antes de sufrir daños, una adaptación clave para trabajar en un entorno de alta densidad y esfuerzo constante bajo tierra.
Respecto a los motivos por los cuales el hormiguero se encontraba vacío al momento de la intervención, el informe de Unilad sugiere que las colonias suelen abandonar sus asentamientos por factores de seguridad o inestabilidad ambiental. Las amenazas constantes de depredadores que buscan alimentarse de las larvas, junto con el riesgo de inundaciones severas ante condiciones climáticas adversas, obligan a los insectos a migrar periódicamente.
Asimismo, la perturbación humana en las proximidades del sitio puede ser interpretada por la colonia como una señal de peligro inminente, lo que desencadena un traslado hacia locaciones más seguras para la supervivencia del grupo. La investigación destaca que, a pesar de la complejidad de la obra, el instinto de preservación es lo que finalmente dicta la mudanza de la estructura hacia nuevos terrenos más protegidos.
Según informó Guinness World Records (Libro Guinness de los Récords), la mayor colonia continua de hormigas registrada en el mundo se extiende a lo largo de 6000 kilómetros y abarca territorio de Italia (norte), Francia (sur) y España (costa atlántica). Lo curioso de esto es que la especie es argentina y se llama Linepithema humile. Además, el récord se mantiene desde aquel 16 de enero de 2002.
Las investigaciones sugieren que la supercolonia de hormigas argentinas podría incluso extenderse a través de los océanos. Basándose en observaciones de comportamiento y comparaciones genéticas, se encontraron hormigas argentinas emparentadas no solo en Europa, sino también en Australia, Nueva Zelanda, Japón, Hawái y California. Se cree que la supercolonia se originó en Sudamérica hace unos 100 años, antes de extenderse por todo el mundo, en parte a través de la carga de los barcos.

