A veces los sentidos chocan, quizás no exactamente en el sentido que pedían los surrealistas, pero con un pequeño chasquido que los recuerda. No siquiera es necesario inventar nada, basta con estar en el lugar indicado, a la hora precisa y, como hizo este fotógrafo, mirar. El registro es tan mundano como puede ser un cartel en las proximidades del aeropuerto de Orly un día nevado. Pero es tal la nieve acumulada y tan acertado el ángulo desde donde se tomó la foto que lo real, sí, sufre un leve sacudón. La señal de STOP que nunca estuvo puesta allí más que como advertencia para el flujo automotor, por el hechizo de esta foto parece dirigida a los aviones que, efectivamente, no están despegando debido a las malas condiciones meteorológicas. El cartel es señal trastocada y, a la vez, involuntario comentario de la situación.


