La fiscal para las vendettas de Trump deja el cargo. Lindsey Halligan, quien, como fiscal del Departamento de Justicia persiguió las acusaciones contra dos adversarios del presidente de EEUU, Donald Trump, decidió no seguir en el cargo tras cumplir el mandato de 120 días, según informó la fiscal general Pam Bondi el martes por la noche.
La salida de Halligan del cargo de fiscal interina de los Estados Unidos para el Distrito Este de Virginia llega después de que varios jueces pusieran en duda su capacidad para permanecer legalmente en el cargo tras una sentencia que declaraba ilegal su nombramiento.
Halligan fue nombrada en septiembre para un período de 120 días, que concluyó el martes.
“Las circunstancias que llevaron a este resultado son profundamente erróneas”, afirmó Bondi en las redes sociales: “Vivimos en una época en la que la capacidad de un presidente elegido democráticamente para cubrir puestos clave en las fuerzas del orden se enfrenta a serios obstáculos. El Departamento de Justicia seguirá solicitando la revisión de decisiones como esta que dificultan nuestra capacidad para garantizar la seguridad del pueblo estadounidense”.
Esta medida pone fin a un mandato breve pero tumultuoso.
Trump nombró a Halligan, una asesora de la Casa Blanca que había sido su abogada personal pero que no tenía experiencia previa como fiscal federal, para dirigir una de las oficinas más importantes y prestigiosas del Departamento de Justicia.
A instancias de Trump consiguió que se dictaran autos de acusación contra el exdirector del FBI James Comey y la fiscal general de Nueva York, Letitia James. Sin embargo, un juez concluyó posteriormente que su nombramiento era ilegal y que, por lo tanto, las dos acusaciones debían ser desestimadas.
La administración Trump había mantenido a Halligan en su cargo a pesar de esa sentencia, pero este martes dos jueces dejaron claro que creían que era hora de que su mandato terminara. Horas más tarde, Halligan se convirtió en la última aliada de Trump en renunciar a su cargo en medio del escrutinio de los jueces sobre las maniobras de la administración para colocar a los leales al presidente en puestos clave.
El mes pasado, por ejemplo, otra de las exabogadas personales de Trump, Alina Habba, dimitió después de que un tribunal de apelación dijera que ella también había estado ocupando su cargo de forma ilegal, recuerda AP.

