Ante el alerta por el consumo de bolsas de nicotina en la Argentina, el reconocido toxicólogo Carlos Damin visitó los estudios de LN+, donde analizó los riesgos que implica esta nueva modalidad de tabaco sin humo. Además, hizo mención a los puntos grises que existen en torno a su comercialización.
Carlos Damin, toxicologo“Después de la heroína y la cocaína, la nicotina es la sustancia más adictiva que tenemos”, expuso Damin. “Y estas bolsitas son un producto que las tabacaleras ofrecen con una trampa, porque las ofrecen con un slogan de reducción de daños, cuando en realidad no es así”, subrayó.
“Bien aplicada, esa política es adecuada. Pero en este caso no ocurre, porque este producto no solo es ofrecido a aquellos que buscan reducir su consumo de nicotina. Sino también al segmento adolescente y juvenil, para que tengan su desembarco en el tabaco”, argumentó el experto.
Al mencionar los principales riesgos que trae su consumo, el toxicólogo enumeró: “Como la nicotina se disuelve rápidamente en la saliva, la adicción es instantánea, provocando raptos de euforia y ansiedad”.
“Cada bolsita equivale, en nicotina, a entre ocho y diez cigarrillos. Por lo tanto, uno puede consumir la cantidad de nicotina de un paquete de cigarrillos en dos bolsitas de tabaco. Es un disparate", analizó Damin.
Pese a que tienen un sabor agradable, el experto aclaró que “tienen un impacto directo en determinadas áreas del cuerpo, como el cerebro y el corazón. Además, altera la relación neuronal”.
“Otra cosa: como en su consumo no hay combustión, las bolsas de nicotina no afectan tanto a los pulmones”, detalló Damin.
Respecto al acceso que el público tiene sobre las bolsas de nicotina, Damin dijo: “Se venden en todos los kioscos: no está autorizado pero tampoco prohibido“. Sobre la presentación del producto, el toxicólogo apuntó: ”Vienen en tarritos aplanados, como si fueran estuches de caramelos o pastillas".
¿Cómo se consumen?, fue otra de las consultas que recibió el especialista en los estudios de LN+. “Vacían las bolsitas con los dientes, dejando todo el polvo entre las encías y el labio”, graficó Damin. Otro aspecto que resaltó el profesional es que “no tienen ni dejan olor”.
En palabras de Damin, “habría que revisar la legalidad del tabaco. Actualmente en la Argentina tenemos una ley que restringe el consumo del tabaco y sus derivados, como la nicotina. Pero no se cumple".
Para ahondar en los puntos grises de su comercialización, Damin aseveró: “A estas bolsas de nicotina las quieren vender como golosinas, pero eso es un engaño. Es un producto definitivamente malo para la salud".
En consonancia, el médico agregó: “Tienen una similitud con el chicle de nicotina, salvo que este no tiene un sabor agradable. Otra diferencia es que el chicle es vendido más como una medicación. Al igual que los parches, tienen un efecto positivo, pero es necesario un control médico”.
“Como conclusión, este producto es cero positivo. En muchos casos, estas bolsitas convierten a mucha gente en adictos a la nicotina. Resultando una tentación para muchos chicos, estrategia que solo a la industria tabacalera se le puede ocurrir”, cerró Damin.


