En el lenguaje cotidiano, es habitual hablar de “té de manzanilla”, “té de canela” o “té de hierbas”.
Sin embargo, desde un punto de vista técnico, estas bebidas no son tés. La confusión es comprensible, pero conviene saber qué define realmente a un té y qué convierte a una bebida caliente en una infusión.
Comprender esta diferencia permite interpretar mejor cartas, etiquetas y descripciones, además de conocer el origen real de lo que estamos tomando.
De acuerdo con la Encyclopaedia Britannica, el té es una bebida producida al sumergir en agua caliente hojas de la planta Camellia sinensis. Es decir, solo las preparaciones elaboradas con esta especie vegetal pueden llamarse, estrictamente, té.
Existen dos variedades principales de la planta:
A partir de estas plantas se elaboran distintos tipos de té, que se diferencian por procesos como la oxidación y la fermentación de las hojas, además de factores de cultivo y manipulación.
Las infusiones abarcan un universo mucho más amplio. Se trata de bebidas obtenidas al verter agua caliente sobre plantas, hierbas, flores, frutos o especias para extraer aromas y sabores.
A diferencia del té, las infusiones no contienen teína, ya que no provienen de Camellia sinensis. Según la firma Thés & Traditions, el tiempo habitual de infusión oscila entre cinco y diez minutos, período en el que los ingredientes liberan sus compuestos aromáticos.
Manzanilla, menta, tilo, jengibre, canela o hibiscus son ejemplos clásicos de plantas utilizadas en infusiones.
Sí. Técnicamente, el té es un tipo de infusión: una infusión hecha exclusivamente con hojas de Camellia sinensis.
La clave está en que todo té es una infusión, pero no todas las infusiones son té. La mayoría se preparan con ingredientes distintos a la planta del té.
En el habla cotidiana y en muchos menús, los términos “té” e “infusión” se emplean indistintamente. Esta práctica, aunque no sea del todo correcta, está tan extendida que pedir un “té de manzanilla” suele garantizar que se reciba una infusión de manzanilla, sin mayor confusión práctica.
El uso popular, en este caso, pesa más que la definición botánica.
De acuerdo con fuentes como Palais des Thés y L’Autre Thé, el té negro, el té verde, el té blanco, el oolong y el pu-erh provienen todos de la misma especie: Camellia sinensis.
Las diferencias entre estas variedades se perciben en color, aroma, sabor y forma de la hoja, y responden principalmente a los procesos de oxidación, fermentación y secado, además de las condiciones de cultivo.
En base a El Universal/GDA


