Las librerías que proponen convertir la compra de libros en una experiencia culturalLas librerías que proponen convertir la compra de libros en una experiencia cultural

De Tokio a Lisboa, las librerías más extravagantes del mundo

2026/01/31 17:00

No hay mesas desbordadas de novedades ni carteles de descuento. Hay una cafetera encendida, pocas tapas bien elegidas y lectores que se toman su tiempo. En estas librerías, comprar un libro no es un trámite rápido sino una experiencia diseñada. En distintas ciudades del mundo, proyectos singulares están replanteando el formato tradicional: apuestan por la curaduría, la arquitectura y el encuentro entre pares.

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En París, Shakespeare and Company funciona desde hace más de un siglo como santuario literario frente al Sena: además de vender libros, aloja escritores viajeros, organiza lecturas y conserva una tradición bohemia que atravesó guerras, censuras y generaciones. En Buenos Aires, El Ateneo Grand Splendid convirtió un teatro centenario en una librería monumental, donde el antiguo escenario es hoy café y las butacas dieron paso a estanterías, demostrando que el libro también puede dialogar con la memoria arquitectónica. En Oporto, Livraria Lello atrae lectores y turistas con su escalera de madera tallada y vitrales modernistas, mientras que en Seúl, Starfield Library apuesta por estanterías de trece metros de altura dentro de un shopping, llevando la lectura al corazón del consumo masivo.

Antes y después de El Ateneo Grand Splendid. El antiguo teatro porteño fue transformado en librería sin perder su arquitectura original

Más allá de estilos y escalas, todas comparten una misma búsqueda: transformar la compra en experiencia y devolverle al libro su dimensión espacial. Frente al avance del comercio digital y la lógica del clic inmediato, estas librerías proponen otra temporalidad. Una que privilegia el recorrido, la contemplación y el encuentro.

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Morioka Shoten (Tokio, Japón)

En el barrio de Ginza, uno de los más exclusivos de Tokio, Morioka Shoten lleva el minimalismo al extremo: vende un solo libro por semana. Fundada en 2015 por el librero Yoshiyuki Morioka, funciona bajo una consigna radical: una habitación, un título.

Durante seis días, el espacio se transforma alrededor de esa obra con pequeñas muestras, objetos y, a veces, encuentros con autores. No hay estanterías infinitas ni recomendaciones algorítmicas. Solo una elección. La propuesta elimina la ansiedad del exceso y devuelve a la lectura su carácter deliberado. Su Instagram registra cada “capítulo” semanal del proyecto.

En Tokio, una librería vende un solo libro por semana

Boekhandel Dominicanen (Maastricht, Países Bajos)

En Maastricht, la lectura ocurre bajo bóvedas góticas. Boekhandel Dominicanen ocupa una iglesia dominica del siglo XIII, reconvertida en librería en 2006. Entre vitrales, arcos medievales y estanterías contemporáneas de acero conviven más de 50.000 títulos.

El antiguo altar funciona hoy como café. Caminar por sus pasillos es recorrer siglos de historia con un libro en la mano. Considerada una de las librerías más bellas del mundo, es también un ejemplo de cómo el patrimonio arquitectónico puede adquirir nueva vida sin perder identidad.

Boekhandel Dominicanen funciona en una iglesia medieval

Libreria Acqua Alta (Venecia, Italia)

Venecia propone otra forma de resistencia. Frente a las inundaciones recurrentes, la Libreria Acqua Alta decidió adaptarse al agua en lugar de combatirla. Allí los libros descansan en bañeras, cajas impermeables y hasta en una góndola de tamaño real.

El recorrido es laberíntico y visualmente exuberante: pasillos estrechos, pilas de volúmenes y una famosa escalera construida con libros en desuso. La selección mezcla ejemplares nuevos, usados y raros, y su estética nacida de una necesidad práctica terminó convirtiéndose en marca registrada.

En Acqua Alta, los libros se apilan en góndolas y bañeras

Word on the Water (Londres, Reino Unido)

En Londres, la literatura navega. Word on the Water funciona dentro de una barcaza de la década de 1920 amarrada en el Regent’s Canal, cerca de King’s Cross. Nació como librería itinerante y hoy tiene base fija.

Vende libros nuevos y usados, pero también organiza lecturas de poesía, música en vivo y encuentros al aire libre durante el verano. Más que un local comercial, es un pequeño centro cultural flotante. Allí conviven recomendaciones de lectura con escenas cotidianas sobre el agua.

Word on the water es una librería flotante adentro de una barcaza

Livraria Bertrand (Lisboa, Portugal)

La historia larga la aporta Lisboa. Fundada en 1732, Livraria Bertrand ostenta el récord Guinness como la librería más antigua del mundo en funcionamiento ininterrumpido. Ubicada en el barrio de Chiado, sobrevivió al terremoto de 1755, a revoluciones y a crisis económicas.

Hoy combina su sede histórica con una red de sucursales en Portugal, pero conserva su valor simbólico: es un testimonio vivo de casi tres siglos de lectores.

Bertrand, fundada en 1732, fue reconocida por Guinness como la librería más antigua del mundo en funcionamiento

Cada una a su manera, desde la radicalidad conceptual, la arquitectura, la adaptación climática o la memoria. Estas librerías proponen algo más que vender libros. Invitan a quedarse, a mirar, a elegir con tiempo. Y recuerdan que, incluso en la era digital, leer sigue siendo una experiencia profundamente física.

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