San Cristóbal de las Casas, Chiapas.- Aumentar la productividad del cultivo del café puede ayudar a los pequeños productores en México a incrementar sus ingresos y, al mismo tiempo, contribuir a reducir la pobreza de muchas familias que dependen de esta actividad, pero para lograrlo es fundamental brindarles las herramientas y el apoyo técnico necesarios, consideró Francisco Tosso, director general Alsea Starbucks México.
“La responsabilidad no solamente es vender más tazas de café… es lograr multiplicar por dos, por tres, por cuatro, por cinco y, en algunos casos, creemos, hasta por diez veces lo que producen; es como si les aumentaran el salario dos, tres, cuatro o 10 veces”, puntualizó.
“¿Ustedes se dan cuenta de lo que significa, para esa gente que tiene una, dos o tres hectáreas, multiplicar la riqueza, la posibilidad de generar valor y de generar recursos para su familia?, preguntó... ¿Cuántos de esos niños van a generar desarrollo a este país?”, añadió.
El directivo consideró que aunque todos los países deben atender la pobreza y asumir la responsabilidad de buscar soluciones para reducirla, reconoció que las empresas también tienen cierta corresponsabilidad, ya que pueden facilitar las herramientas que permitan a “las personas salir de la pobreza”.
En México, la mayoría de estos productores pertenece a pequeñas comunidades locales en situación de pobreza, acotó, durante el lanzamiento oficial de su nuevo café Starbucks de Origen Único México.
Para apoyar a los pequeños cafeticultores, la empresa creó el Farmer Support Center, un espacio donde reciben capacitación, asistencia técnica y acompañamiento para mejorar la calidad y eficiencia de su producción, así como incrementar sus ingresos.
Complementariamente, el programa voluntario de verificación C.A.F.E. Practices busca fortalecer las habilidades y conocimientos de los cafeticultores, ayudándolos a producir de manera más sostenible.
Actualmente, cinco de los diez centros de apoyo a productores en el mundo se encuentran en América Latina, incluido el de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, que atiende a 13,000 cafeicultores, con posibilidad de crecer hasta 20,000 a medida que más agricultores completen los procesos de verificación.
Destacó que los productores que se suman a estas iniciativas no están obligados a vender su café solo a Starbucks. Ellos deciden libremente a quién venderselos. Lo importante, dijo, es que el programa no busca controlar los precios ni imponer reglas, sino apoyarlos para que puedan mejorar su producción con "la misma tierra y sacar a más productores de la pobreza".
No obstante, incrementar la productividad no es un proceso inmediato. Implica cambios culturales y costumbres entre los productores, inversión, tiempo y coordinación con exportadores, verificadores y, en algunos casos, autoridades.
“Nuestra responsabilidad es que los productores que están en estos programas comiencen a elevar su productividad. No es un proceso fácil. Hay que cambiar la cultura, hay que cambiar el chip, hay que cambiar su tradición, va a costar que ese proceso se dé. Falta financiamientos, compromisos por parte de los exportadores, apoyos de gobierno, son muchas cosas que se necesitan para que esos planetas se alineen y estamos tratando de hacerlo”, director regional de Starbucks Farmer Supporter Center, Mario López.
Hizo un llamado a que más productores se sumen y así garantizar un mejor futuro para el café y quienes dependen de él.
Francisco Tosso recordó la experiencia de Domingo Gómez, un pequeño productor de café en La Merced, en el municipio de Chenalhó, Chiapas.
Al principio, dudaba de unirse al programa de Starbucks; no confiaban en que podrían mejorar su producción ni en que lograrían cosechar más. Sin embargo, finalmente tras una fuerte resistencia aceptó sumarse en agosto del 2017.
Antes de incorporarse al programa, apenas cosechaba alrededor de 1.5 toneladas de café pergamino. En 2025, su productividad aumentó a cinco toneladas en la misma extensión de tierra.
“En ese sentido creemos que nosotros podemos contribuir a que estas comunidades locales relacionadas al café mejoren las condiciones de vida de ellos y su familia”, resaltó el directivo.
El director general Alsea Starbucks México consideró que el país tiene el potencial de exportar café y debería ser tan reconocido por su café como lo es por el tequila.
“Tenemos un potencial enorme, tenemos distintos suelos térmicos, distintas formas de llegar y creo que esto nos tiene que poner muy contentos como país, de tener la posibilidad de exportar porque no es solamente mandar otro café, sino poner un poquito de la cultura mexicana en más de 20 países”, manifestó.
Starbucks México de origen único es el nuevo lanzamiento de la cadena que está disponible, desde principios de enero y hasta el primer semestre del año, en todas las cafeterías de la cadena en México y en más de 22 mercados de América Latina y el Caribe.
El café en grano de edición limitada, proviene de las regiones de Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Puebla. Presenta notas de miel y nueces tostadas, con matices de canela, cítricos y chocolate.
“Esta propuesta representa seriedad, sostenibilidad, comunidad, ingeniería, representa, cómo vamos a seguir manteniendo este nivel de de café tan alto”, comentó Francisco Tosso.
La nueva edición se basa en el concepto ‘nacido en México, celebrado en el mundo’, que destaca cómo el café cultivado en tierras mexicanas puede viajar y proyectarse internacionalmente de la mano de una compañía como Starbucks, una marca operada por Alsea en México, América Latina y Europa.
"Es nuestra responsabilidad llevar más allá de la marca Starbucks la oportunidad que tiene México de convertirse en un líder mundial en la producción de café”, subrayó Francisco Tosso.


