Un hombre alto, de barba tupida, y pelo largo, se escabulle entre la multitud de los presentes que verán la final que coronó a Carlos Alcaraz en el Australian Open 2026. El cambio de look y las vueltas de la vida transormaron la apariencia de Marat Safin, ex número 1 del mundo, de origen ruso, y con un palmarés repleto de títulos, entre ellos, el trofeo de este prestigioso Grand Slam que conquistó en 2005.
Marat Safin entregó el trofeo de ganador en el Australian Open 2026Su regreso –como miembro del Club N°1 ATP- al circuito generó un boom en las redes sociales, donde los seguidores apelaron a la nostalgia de un pasado que tuvo a Marat como uno de los tenistas más reconocidos por su manera de jugar y también de sentir el deporte. La presencia de Safin en Melbourne Park fue específicamente para darle el premio a Alcaraz, quien venció a Djokovic en una final para el infarto.
Nacido en Moscú un 27 de enero de 1980, Safin hizo sus primeras armas a los 17, cuando debutó en el circuito de la ATP. Con un estilo agresivo de juego, sumado a una personalidad inquebrantable no solo para imponerse ante su rival de turno, sino, también, para discutir los fallos del umpire, el deportista se consolidó con dos buenas temporadas en 1998 y 1999, así como también en el 2000, año donde ganó el Abierto de Estados Unidos frente a Pete Sampras.
El nuevo milenio llegó con más galardones: campeón en el ATP Master 1000 de Paris, Canadá y US Open. Al final del 2000, Safin era número uno del mundo, condición que lo acompañó durante siete semanas, hasta abandonar la cima.
Su periplo en el alto rendimiento duró 12 años. En el medio, los reconocimientos se entremezclaron con roturas de raquetas –se calcula que llegó a destruir 1000- y su mejor versión comenzó a desdibujarse al reprocharse no estar a nivel de las nuevas camadas que abrían paso, entre ellos, Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic.
Mientras en 2004 conquistaba Paris y Madrid y, al año siguiente, en Australia, Safin mantenía aún la llama encendida de la motivación para enamorar a sus seguidores que llenaban los estadios para disfrutar de un jugador que contagiaba con su manera de pegarle a la pelota y generaba cierto rechazo en quienes no aceptaban su verborragia desmedida.
A los 29 años, en una edad prematura para el retiro, Marat Safin culminó su etapa profesional al caer en la segunda ronda del Master 1000 de París-Bercy contra Juan Martín del Potro. En entrevistas posteriores, el ruso le adjudicó a la motivación y las reiteradas lesiones físicas, los motivos para ponerle punto final a su carrera.
Un dato curioso que une a la familia Safin con el tenis es que mientras Marat se retiraba, su hermana, Dinara, llegó a la cima del ranking de la WTA, lo que se convirtió en un hecho histórico para la dinastía Safin.
La transición de Marat Safin fue tan atípica como sorprendente: al colgar su raqueta en 2009, el extenista decidió volcar sus conocimientos de cómo manejarse en el circuito de la ATP a la gestión política de su país. Su primer gran paso se dio en 2011 cuando adquirió un escaño en el parlamento como integrante del partido oficialista Rusia Unida.
Después de cinco años de entrometerse en temas relacionados con laborales legislativas, Safin renovó su mandato en 2016, aunque, al año siguiente, decidió renunciar. Sin embargo, su voz siguió resonando en el ambiente público: en plena época del coronavirus, el extenista se explayó sobre el tema e indicó que la epidemia ya estaba “digitada” desde 2015 cuando Bill Gates contó que el “próximo enemigo era un virus y no una guerra nuclear”.
En la etapa posterior a su cargo legislativo, la imagen pública se tiñó de posicionamientos disruptivos y declaraciones vinculadas a teorías de conspiración. Estos comentarios, que captaron la atención de la prensa internacional, generaron diversos cuestionamientos que empañaron, en cierto modo, todas las conquistas de Safin como tenista, para ubicarlo como un personaje mediático.
Además de cambiar su aspecto físico, el paso del tiempo lo ayudó a Safin a considerar su vuelta al tenis, pero, esta vez, como entrenador de Andrey Rublev, su compatriota, quien lo convocó para que lo asista desde el año 2025. Actualmente en el puesto número 15, el tenista profesional ruso encontró en el exdeportista una persona de confianza para recobrar su nivel.
“Todo depende de él. Yo puedo enseñarle el camino, pero necesita trabajarlo. Las cosas no suceden mágicamente“, explicó Safin, en una conferencia de prensa, donde se mostró predispuesto a ayudar a Rublev tanto adentro como afuera de la cancha.


