Los tratamientos estéticos son aquel hack al que recurren miles de personas para hacerse una ‘manita de gato’ y mejorar el aspecto de la cara y cuerpo, pero hay uno en especial que ayuda a rejuvenecer la piel del rostro y que esta recupere vitalidad.
En la actualidad, cada vez más clínicas estéticas lo incorporan no solo por los resultados que ofrece, también porque estimula componentes naturales en la piel como el colágeno y, de esta forma, la piel se transforma progresivamente.
Se trata del láser CO2 fraccionado, que en los últimos años revolucionó la forma de transformar la piel de la cara o áreas específicas como el cuello, pecho y más, al atenuar cicatrices por acné, disimular poros abiertos y unificar el tono.
“El láser CO2 es uno de los tratamientos más efectivos para rejuvenecer la piel desde capas profundas, mejorando visiblemente su textura y calidad”, describen las redes sociales de Clínicas MC, fundadas por el Dr. Jesús Cancino, quien además ganó el premio Mister México 2025.
Se trata de un procedimiento de medicina estética realizado con aparatología de luz infrarroja, en el que con ayuda de láser de dióxido de carbono (CO2) se realizan pequeñas ‘lesiones’ en la piel con el fin de penetrar en capas profundas.
Utiliza una longitud de onda de 10 mil 600 nanómetros, altamente absorbida por el agua presente en la piel. Según la Sociedad Española de Dermatología y Venereología (AEDV), esta característica permite una eliminación precisa del tejido cutáneo, acompañada de coagulación térmica, lo que activa procesos de regeneración y producción de colágeno en la piel.
El funcionamiento del láser CO2 fraccionado se basa en la fototermólisis fraccionada, un principio descrito en dermatología láser desde principios de los años 2000. De acuerdo con estudios clínicos publicados en Dermatologic Surgery, cada pulso del láser elimina células dañadas y estimula a los fibroblastos, responsables de producir colágeno y elastina.
Este proceso ocurre en dos fases. Primero, se produce la eliminación de tejido superficial alterado. Posteriormente, el organismo inicia una respuesta de reparación que puede prolongarse durante semanas o meses, con reorganización del colágeno.
La intensidad y profundidad del tratamiento dependen de los parámetros que determine el especialista, de acuerdo con el tipo y necesidades de la piel, lo que explica la variabilidad de resultados entre pacientes.
El interés por este tratamiento dermatológico aumenta debido a su aplicación en múltiples condiciones cutáneas. Investigaciones publicadas en PubMed/NCBI sobre el láser CO2 fraccionado se emplea bajo indicación médica para mejorar textura, arrugas, cicatrices y alteraciones pigmentarias, siempre como parte de un plan dermatológico creado específicamente para cada paciente.
El láser CO2 fraccionado se utiliza para tratar arrugas finas y profundas asociadas al envejecimiento cronológico y al daño solar. Mayo Clinic indica que este tipo de resurfacing láser puede mejorar la textura y firmeza de la piel al promover la regeneración epidérmica y la remodelación dérmica.
Diversos estudios clínicos citados por el National Center for Biotechnology Information (NCBI) señalan que el láser CO2 fraccionado puede reducir la profundidad y visibilidad de cicatrices de acné atróficas.
El efecto se relaciona con la estimulación de colágeno. El grado de mejoría varía según el tipo de cicatriz y el número de sesiones, por lo que los resultados no son uniformes en todos los casos.
Clínicas dermatológicas especializadas reportan su uso en el manejo del fotoenvejecimiento, caracterizado por manchas, textura irregular y pérdida de elasticidad. En pacientes con fototipos altos, este tratamiento requiere ajustes específicos, ya que existe riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria.
El láser CO2 fraccionado también se emplea para mejorar la textura cutánea y la apariencia de poros dilatados. De acuerdo con revisiones del Journal of Cosmetic Dermatology, la regeneración epidérmica inducida por el láser contribuye a una superficie cutánea más homogénea.
El procedimiento se realiza en consultorio médico. Aplican anestesia tópica previa y, en algunos casos, anestesia local.
La sesión puede durar entre 30 y 90 minutos, dependiendo del área tratada y de los parámetros utilizados. Durante la aplicación, el paciente puede experimentar sensación de calor o ardor en algunas zonas.
La recuperación inicial suele durar entre 4 y 14 días, periodo en el que se observa enrojecimiento, descamación y formación de costras superficiales. La protección solar estricta es indispensable durante varias semanas.
La mejoría continúa de forma progresiva, ya que la remodelación del colágeno puede extenderse hasta seis meses después del tratamiento, según estudios publicados en Lasers in Surgery and Medicine.
El láser CO2 fraccionado no es adecuado para todos los pacientes. Está contraindicado en infecciones cutáneas activas, trastornos de cicatrización y embarazo.
En fototipos altos, el riesgo de pigmentación postinflamatoria es mayor si no se realiza un manejo dermatológico adecuado.
Los precios del tratamiento con láser CO2 fraccionado varían según la clínica, el área a tratar, la experiencia médica y si el servicio se ofrece en paquete de varias sesiones o por sesión individual.
Las cifras presentadas se basan en precios publicados por clínicas y plataformas de servicios estéticos en México; pueden cambiar por promociones, zona y protocolos de cada centro y requieren confirmación directa con cada consultorio.
Clínicas y centros médicos suelen tener precios promedio por sesión entre 5 mil y 8 mil pesos como referencia general en México, con variaciones según el equipo, el médico y el área tratada.
En la capital, las clínicas estéticas especializadas ofrecen sesiones individuales o paquetes del láser CO2 fraccionado con rangos de precio variados:
En Guadalajara, los precios del láser CO2 fraccionado reportados en servicios médicos suelen comenzar en aproximadamente 7 mil pesos por sesión para tratamientos faciales.
En Monterrey, los precios individuales del láser CO2 fraccionado pueden variar desde aproximadamente 12 mil pesos por sesión para tratamientos más extensos o en ciertas áreas del cuerpo.


