El géiser Echinus, ubicado en la cuenca la Cuenca del Géiser Norris en Yellowstone, hizo erupción durante febrero después de estar inactivo por cinco años. Se prevé que la tendencia disminuya durante el verano.
De acuerdo con un comunicado presentado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), hubo reiteradas erupciones a principios de febrero. La primera ocurrió el siete, con la superficie agitándose y liberando más agua por el canal de escorrentía.
Luego de esta erupción, siguieron otras adicionales los días 9, 12 y 15 de febrero. A partir del 16 de febrero, las erupciones comenzaron a ocurrir entre dos a cinco horas.
Estas erupciones alcanzaron alturas de entre 20 a 30 pies (seis y diez metros) y duraron entre 2 a 3 minutos. El patrón fue similar a un fenómeno ocurrido a fines de 2017.
El USGS determinó que “es muy poco probable” que se mantenga la tendencia de erupciones durante el verano. Esto se debe a que no ha habido actividad en los últimos días y a que que, históricamente, el géiser ha mostrado un patrón de activarse durante algunos meses para luego permanecer inactivo.
No obstante, advirtió que los cambios constantes en la cuenca podrían cambiar la tendencia. “Quizás el espectáculo continúe durante el verano, crucemos los dedos”, informó el organismo federal.
El géiser más ácido del mundo fue descubierto en 1878 por el geólogo y mineralogista Albert Charles Peale. Tras observar que las formaciones rocosas alrededor del manantial se asemejaban a las espinas de un erizo de mar, decidió denominarlo “Echinus”.
Durante la década de los años cuarenta, el géiser se encontraba en gran parte inactivo, con solo erupciones ocasionadas documentadas. A partir de 1970, entró en una fase de gran regularidad, con erupciones que ocurrían cada 40 a 80 minutos.
Esta tendencia se mantuvo hasta los noventa, con erupciones que alcanzaban alturas de hasta 23 metros (75 pies) y podían durar más de 90 minutos. El fenómeno eran tan predecible que el parque publicaba horarios de predicción, y sus plataformas de observación se llenaban de visitantes, según consignó el USGS.
A inicios de los 2000, las erupciones disminuyeron de forma drástica. Entre octubre de 2010 y enero de 2011, solo se registraron 15 erupciones esporádicas.
No obstante, entre septiembre y octubre de 2017, hubo un pequeño despertar con erupciones consistentes cada dos o tres horas. El 10 de noviembre de ese año, se detuvieron de manera repentina.
Esta tendencia se mantuvo entre 2018 y 2020, con cuatro erupciones aisladas documentadas en total durante estos tres años (enero 2018, enero 2019 y dos en diciembre de 2020).


