La Ciudad de México comenzará a llenarse de color con jaracandas y bugambilias, lo que indica que la primavera ya llegó, por lo que nos podemos olvidar de la chamarra y la bufanda para protegernos del crudo invierno.
Pero el cambio de estación también significa que llegará el equinoccio de primavera. El término tiene origen en los vocablos griegos euqus: igual y nox: noche.
Es decir, el equinoccio es el evento astronómico donde el día y la noche duran exactamente el mismo tiempo.
Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los equinoccios se presentan cuando “el Sol se alinea directamente sobre el Ecuador, marcando un equilibrio perfecto entre el día y la noche, con igual número de horas de luz y oscuridad”.
En el equinoccio de primavera, la duración de la noche comienza a disminuir gradualmente y entoces hay días más largos y luminosos.
Según el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el equinoccio de primavera será el viernes 21 de marzo, a las 08:46 horas.
Será en esos momentos cuando los rayos del sol caerán perpendicularmente sobre el ecuador. A ello se suma el significado que tiene este fenómeno en diversas culturas.
Por ejemplo, en la zona arqueológica de Chichén Itzá ocurre el descenso del dios Kukulcán de su pirámide. Se podrá apreciar una sombre en forma de serpiente, que baja hasta la base con forma de cabeza de serpiente, debido a la orientación del templo.
Los mayas conocían a profundidad los cambios estacionales y astronómicos, lo que ha quedado plasmado en sus códices y observaciones. Incluso sus estructuras arquitectónicas reflejan esta sabiduría, con alineaciones específicas para indicar los equinoccios, como es el caso del juego de pelota.
Otros eventos astronómicos que ocurrirán en 2026 son un eclipse solar total, el 12 de agosto, cuya trayectoria permitirá su observación en el Ártico, Groenlandia, Islandia y parte de Europa.
Además, el 27 de agosto será visible un nuevo eclipse lunar, apreciable en América y África.

