Los seres humanos somos resilientes. Hoy te invito a reflexionar sobre algunas ideas que pueden ayudarnos a crecer a partir de la adversidad. Todos necesitamos desarrollar esta capacidad porque, en algún momento de la vida, atravesaremos dificultades.
La resiliencia no es simplemente fuerza emocional, como muchos creen, sino capacidad de adaptación. No significa que, frente a una situación problemática, no nos quebramos ni lloramos, o que solo soportamos mostrando fortaleza; eso, en muchos casos, es más bien una forma de negación. Ser resiliente implica la capacidad de reorganizarnos, rearmarnos o reinventarnos después de una crisis.
Ahora bien, ¿para qué nos adaptamos? No para resignarnos a lo que nos sucede, sino para crecer, mejorar y avanzar. Adaptarse significa aceptar la situación para luego poder elaborar una estrategia. “Me robaron, lo acepto”. “Perdí el trabajo, lo acepto”. “Mi pareja me dejó, lo acepto”. Porque, hasta que uno no puede aceptar esa experiencia negativa, difícilmente podrá diseñar un plan para seguir adelante.
El significado que le damos a lo que nos sucede modifica el impacto que recibimos. Como dijo Epicteto: “No son las cosas que nos ocurren las que nos perturban, sino los juicios que hacemos sobre ellas”. Por ejemplo, frente a una pérdida laboral, una persona puede decir: “Esto es un entrenamiento; algo mejor vendrá”, mientras que otra puede pensar: “Perdí la vida, es el fin del mundo…”. La manera en que interpretamos lo que nos sucede es, muchas veces, más determinante que el hecho en sí.
Ante una crisis, lo primero que necesitamos hacer es regular nuestras emociones, porque estas se activan de inmediato. Cuando recibimos una mala noticia, el desborde emocional puede bloquear nuestra capacidad de resiliencia. Por eso es importante respirar profundo y hacer una pausa para calmarnos. Aunque resulte mucho más fácil decirlo que hacerlo, este paso es fundamental para activar nuestra capacidad de adaptación frente a una situación que percibimos como negativa.
¿Qué es lo primero que nos decimos cuando debemos enfrentar una adversidad? Para desarrollar resiliencia, la narrativa interna es clave, porque lo que nos decimos a nosotros mismos determina la dirección que vamos a tomar. Incluso puede ser más influyente que lo que nos dicen los demás. Por duro que sea lo que te haya ocurrido, esta situación no determina el fin de tu vida. Si estás vivo o viva, contás con la fuerza interior para afrontar lo sucedido, rearmarte y, junto con una red afectiva que te brinde apoyo incondicional, salir fortalecido o fortalecida de esas circunstancias.


