El presidente español Pedro Sánchez fue el primero de los europeos en criticar la guerra de Trump y Netanyahu en Irán.
Pasaron 48 horas del inicio del ataque y la presencia del canciller alemán Friedrich Merz en la Casa Blanca incentivó a varios líderes a cerrar filas con el tándem Trump/Netanyahu. En España, el líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo celebró la muerte del ayatolá Jamenei. “El mundo es mejor cuando cae un tirano”, comentó sin hacer ninguna mención a la paz ni criticar la ofensiva.
La muerte de Jamanei ocurrió la mañana del sábado 28 de febrero. Los comentarios de Feijóo los hizo el lunes siguiente y para el miércoles matizó lo dicho: “antes del derecho internacional están los derechos humanos, y en Irán no se protegen”.
El ministro de Exteriores José Manuel Albares le respondió ayer en El País: “Feijóo no comprende de lo que habla. Los derechos humanos son parte del derecho internacional (...) la Declaración Universal de los Derechos Humanos es una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sin derecho internacional, es la ley de la selva, la ley del más fuerte”. (El País, 8 de marzo)
Para el viernes, Feijóo cambió de dirección sus palabras: “Todos queremos diplomacia, todos queremos parar la guerra y todos queremos la paz”.
¿Qué le ocurrió a Feijóo para que cambiara su opinión?
Por lo menos existen cinco elementos que ayudan a responder la pregunta.
1. Washington ha sido inconsistente en explicar el objetivo de los ataques: pasó de señalar la inminente producción de la bomba nuclear (dejando atrás la explicación del año pasado cuando supuestamente Estados Unidos destruyó la capacidad de enriquecer uranio de Irán a través de potentes misiles) a un ataque preventivo; de la posibilidad de desarrollar su industria balística a un ataque de Israel a Irán que produciría reacción en contra de Estados Unidos.
2. Los ataques de Irán en contra de los amigos de Trump en el Golfo no fueron anticipados por Washington. Baréin, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar habían aportado en enero pasado mil millones de dólares, cada uno, a una cuenta creada por Trump bajo el nombre Junta de Paz. Un mes después, en lugar de paz recibieron fuego iraní.
3. El Jefe del Estado Mayor israelí reconoció que la guerra no durará un mes como lo había dicho Trump.
4. Conforme fue pasando la semana varios países europeos tomaron distancia con Trump. Una de ellas, la italiana Giorgia Meloni. “No estamos en guerra y no queremos entrar en la guerra”. El propio Merz reconoce que la guerra tendría “consecuencias de gran alcance para Europa”.
5. El 70% de los españoles se opone a la guerra (encuesta de 40dB.) y el fantasma de Aznar pasea junto a Feijóo. La memoria cae como losa en la espalda de Rajoy quien perdió las elecciones de 2004 por la mentira del presidente Aznar sobre la identidad de los autores del ataque terrorista en la estación de trenes de Atocha, en Madrid el 11 de marzo de 2004, tres días antes de las elecciones generales. Aznar culpó a ETA, pero los autores del atentado fueron yihadistas.
El derecho internacional está agonizando. Es momento de decisiones, y ser equidistante no ayuda a la defensa de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El presidente Donald Trump no ha intentado llevar sus acciones bélicas al Consejo de Seguridad. George W. Bush formó una enorme coalición de apoyo en su respuesta en contra de Afganistán luego de los ataques terroristas de 2001. Poco después llevó pruebas falsas para atacar a Irak.
Francia se desmarcó, y su ministro de Exteriores leyó un discurso magistral en el Consejo de Seguridad: “La opción de la guerra puede parecer a priori la más rápida. Pero no olvidemos que, después de haber ganado la guerra, habrá que construir la paz. Y no nos engañemos, eso será largo y difícil, pues se necesitará preservar la unidad de Irak, restablecer de manera duradera la estabilidad en un país y una región duramente afectadas por la intrusión de la fuerza”.
Mensaje profético de Dominique de Villepin.
Pedro Sánchez está muy debilitado en España. Los casos de corrupción de dos de los secretarios generales del partido PSOE le han impactado en su imagen. Pero la política exterior le ha ayudado a bracear a contracorriente. El “No a la guerra” es un mensaje que cala entre el electorado español.
La defensa del derecho internacional está en juego. Trump, Putin y Netanyahu han dejado de creer en el derecho internacional. El ruso y el israelí tienen cita con jueces internacionales. Mientras tanto, Trump sanciona a jueces internacionales.
No hay que olvidarlo.
