DUBAI.– Tras la amenaza de Washington, que anticipó el martes por la mañana que sería la jornada de ataques “más intensos” en lo que va de la guerra, Estados Unidos e Israel bombardearon múltiples objetivos en Irán, que a su vez lanzó una nueva ofensiva contra Israel y países del Golfo Pérsico.
“Hoy será, una vez más, nuestro día más intenso de ataques dentro de Irán: el mayor número de cazas, el mayor número de bombarderos, el mayor número de ataques, una inteligencia más refinada y mejor que nunca”, dijo el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, en rueda de prensa en Washington.
“En última instancia, las consecuencias serán beneficiosas para los intereses de Estados Unidos”, agregó.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, señaló que las fuerzas estadounidenses alcanzaron más de 5000 objetivos. Residentes de Teherán confirmaron haber experimentado uno de los ataques más intensos de la guerra, lo que provocó cortes de electricidad en muchos barrios.
“Fue como el infierno. Bombardearon por todas partes, cada rincón de Teherán”, dijo un residente por teléfono, hablando bajo condición de anonimato por seguridad. “Mis hijos ahora tienen miedo de dormir. No tenemos adónde ir”, lamentó el iraní. Otro residente de Teherán afirmó que su zona se sacudió durante media hora, y una mujer dijo haber visto cómo fue alcanzado un edificio residencial.
En consonancia con las declaraciones de Hegseth sobre la intensidad del ataque estadounidense, una fuente conocedora de los planes bélicos de Israel, que también golpeó con fuerza este martes, indicó que su Ejército está actuando bajo la hipótesis de que el presidente Donald Trump podría ordenar el fin de la guerra en cualquier momento y que está aprovechando para infligir el mayor daño posible antes de que se cierre la ventana de oportunidad.
“Las fuerzas de defensa israelíes iniciaron una nueva ola de ataques contra objetivos del régimen terrorista iraní en Teherán”, escribió el Ejército de Israel en su canal oficial de Telegram.
Trump anunció el martes que EE.UU. destruyó al menos 16 buques minadores de Irán en el estrecho de Ormuz y amenazó con severas consecuencias para Teherán si intenta colocar nuevos explosivos submarinos en la zona, una de las principales referidas al comercio de petróleo.
Por su parte, Irán lanzó ataques aéreos de gran envergadura contra objetivos estadounidenses e israelíes, según anunció a primera hora del miércoles la televisión estatal Irib. “La más violenta y la más intensa desde el inicio de la guerra”, dijeron. Tuvo como objetivo el sur de Tel Aviv, el oeste de Jerusalén y Haifa (norte) en Israel.
Según declaró el embajador de Irán ante la ONU, Amir-Saeid Iravani, al menos 1332 civiles iraníes murieron y miles resultaron heridos desde que comenzaron los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
Iravani aseguró asimismo que los ataques contra Irán destruyeron casi 10.000 instalaciones civiles, entre ellas 65 escuelas e instituciones educativas y casi 8000 viviendas.
Decenas de personas también murieron en los ataques israelíes contra el Líbano, donde volvió a atacar este martes, con el objetivo de erradicar al movimiento Hezbollah, la agrupación islamista aliada de Irán. La agencia de la ONU para los refugiados señaló que más de 667.000 personas en el Líbano estaban desplazadas.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, se mostró desafiante. “Desde luego, no buscamos un alto el fuego; creemos que hay que golpear al agresor en la boca para que aprenda la lección y no vuelva a pensar en atacar a la querida Irán”, afirmó.
Además, este miércoles a la madrugada la República Islámica atacó barcos comerciales en todo el golfo Pérsico y apuntó al Aeropuerto Internacional de Dubai, intensificando una campaña de presión sobre la región rica en energía mientras aumentan las preocupaciones energéticas mundiales.
Dos drones iraníes impactaron cerca del Aeropuerto de Dubai, sede de la aerolínea de larga distancia Emirates y el más concurrido del mundo para viajes internacionales. Cuatro personas resultaron heridas, pero los vuelos continuaron.
Kuwait reportó que sus defensas derribaron ocho drones iraníes y Arabia Saudita señaló que interceptó cinco drones que se dirigían a su vasto yacimiento petrolífero de Shaybah.
El mando militar conjunto de Irán anunció que comenzará a apuntar a bancos e instituciones financieras en Medio Oriente, una amenaza que pondría en riesgo especialmente a Dubái, sede de muchas instituciones financieras internacionales, así como a Arabia Saudita y al reino insular de Bahréin.
Los ataques iraníes en represalia contra Israel causaron hasta el momento la muerte de 11 personas. Las sirenas sonaron este martes en Jerusalén y se oyeron explosiones en Tel Aviv mientras los sistemas de defensa trabajaban para interceptar las andanadas provenientes de Irán. También Hezbollah lanzó misiles hacia Israel.
Emiratos Árabes Unidos reportó dos muertes más después de que nueve drones impactaran el país, mientras que casi tres docenas de drones y misiles fueron interceptados. En Emiratos, los bomberos combatían un incendio en la ciudad industrial de Ruwais, sede de plantas petroquímicas.
Los ataques contra el rico país del Golfo, sede del centro de negocios y viajes de Dubái, provocaron la muerte de seis personas e hirieron a otras 122 desde que Estados Unidos e Israel iniciaron sus ataques contra Irán.
En Bahréin, las autoridades dijeron que un ataque iraní alcanzó un edificio residencial en Manama, la capital, que dejó un muerto y ocho heridos. El Ministerio de Defensa de Bahréin afirmó haber interceptado más de 100 misiles balísticos y 175 drones desde que comenzó la guerra.
Desde el comienzo del conflicto, Irán lanzó misiles y drones contra los estados del Golfo Pérsico que alcanzaron bases militares y misiones diplomáticas estadounidenses, pero también impactaron en hoteles, forzaron el cierre de aeropuertos y dañaron infraestructuras petroleras.
Esas operaciones forzaron la salida de miles de extranjeros de la región, entre ellos más de 45.000 ciudadanos británicos y cerca de 40.000 estadounidenses.
Pese a las repetidas exigencias maximalistas de Trump de tener voz y voto en quién gobierna Irán, la mayoría de los funcionarios estadounidenses dijeron que el objetivo de la guerra es destruir la capacidad misilística y el programa nuclear de Irán. Israel, por su parte, proclamó de forma abierta su deseo de ver derrocados a los gobernantes clericales.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, trasladó este martes a los civiles iraníes la responsabilidad de salir a las calles y derribar a sus autoridades, pese a los bombardeos y la sangrienta represión de las protestas a principios de año: “Nuestra aspiración es que el pueblo iraní se libere del yugo de la tiranía (…) En última instancia, depende de ellos”.
El ministerio de Inteligencia iraní anunció la detención de treinta personas por presunto espionaje, incluido un extranjero, cuya nacionalidad no ha sido revelada. Según una vecina, hay “hombres armados en las calles”. Pero “la gente está tranquila, se acostumbra a vivir a pesar de todo y se adapta”, comentó otro residente de la capital.
Por otra parte, Trump advirtió a Irán que no coloque minas en el estrecho de Ormuz, después de que Teherán prometió que nada del petróleo del Golfo pasará por esa vía clave mientras continúe la guerra. “Si por cualquier motivo se colocan minas y no se retiran de inmediato, las consecuencias militares para Irán serán de un nivel jamás visto”, dijo Trump en Truth Social.
Irán prácticamente impidió que los buques petroleros usen el estrecho de Ormuz, por el que pasa una quinta parte del petróleo mundial. Desde el inicio del conflicto, Teherán golpeó infraestructuras energéticas y bloqueó de facto las exportaciones desde Medio Oriente, lo cual ha convertido el oro negro en un elemento clave de la guerra.
Estados Unidos exigió que Irán no ponga de rehén a la economía mundial, pero Ali Mohammad Naini, vocero de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del poder iraní, prometió no avalar “la exportación de un solo litro de petróleo” con destino al campo enemigo.
El director del gigante saudí de los hidrocarburos Aramco, Amin Nasser, destacó que es “absolutamente crucial que el transporte marítimo se reanude en el estrecho” de Ormuz. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) debatió este martes la oportunidad de recurrir a las reservas estratégicas de hidrocarburos. La reunión concluyó sin anuncios.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, dijo a la cadena estadounidense PBS que es poco probable que Teherán reanude las negociaciones con Estados Unidos, porque hay “una experiencia muy amarga de hablar con los estadounidenses” después de que Washington rompió dos veces las conversaciones para luego lanzar ataques.
Un alto funcionario de seguridad iraní, Ali Larijani, pareció amenazar al propio Trump. “Irán no teme tus amenazas vacías. Incluso aquellos más grandes que tú no pudieron eliminar a Irán. Ten cuidado de que no seas tú el eliminado”, advirtió.
Agencias AFP, AP, ANSA y Reuters


