"No preguntes", de Agustín Palleres Yoffe"No preguntes", de Agustín Palleres Yoffe

“No preguntes”: una película con Micaela Riera que busca cuestionar el sistema

2026/03/12 11:01
Lectura de 4 min
Si tienes comentarios o inquietudes sobre este contenido, comunícate con nosotros mediante [email protected]

No preguntes (Argentina, 2026). Dirección: Agustín Palleres Yoffe. Guion: Francisco Furgang, Catalina Gelos. Fotografía: Sebastián Krapp. Sonido: Martín Méndez. Edición: Pablo Defeo. Elenco: Micaela Riera, Nacho Di Marco, Alfredo Castellani, Hernán Jiménez, Giuliana Pieruccini. Calificación: No disponible. Distribuidora: Independiente. Duración: 86 minutos. Nuestra opinión: regular.

No preguntes, el debut en la dirección de Agustín Palleres Yoffe, productor y creativo publicitario, tiene una premisa clara: explorar las trampas del “sistema”. Para ello, elabora una trama de ficción, pero al mismo tiempo dispone un narrador que desliza algunos indicios: “La única fórmula que hay es levantarse temprano, con muchas ganas, hacés la cama, te lavás la cara, los dientes, desayunás fuerte y a trabajar”, expresa en la primera escena. Algo así como aceptar las normas y cumplir con ellas. Más adelante esa sugerencia se convierte en declamación, con la confianza de que la idea se ha sembrado en la mente de su espectador: “Todos somos parte del sistema, nadie puede escapar de él”.

La ficción en cuestión es la vida de Lisa (Micaela Riera), una joven de veintitantos a quien conocemos una mañana en la cama de su habitación cuando apaga varias veces el despertador hasta levantarse pasada las 14, pedir delivery, atender sin demasiadas ganas a su hermana enferma, y fingir ante su padre que fue y regresó de una entrevista laboral. Así nos queda claro que Lisa no atiende demasiado a los mandatos del “sistema” y que su historia intentará dar carnadura a la idea que la precede.

Harto de sus engaños y dilaciones, el padre de Lisa le exige una vida laboral como la que él acaba de perder tras su despido, le pide responsabilidad con su hermana -en tratamiento por un cáncer-, y le sugiere madurez para los asuntos de la vida adulta. Algo sacudida por el sermoneo, a la mañana siguiente Lisa corre a la cita perdida y, al entrar en el edificio de una misteriosa corporación, se introduce en las entrañas kafkianas de ese sistema esquivo. Oficinas atiborradas de formularios, ceñudos ejecutivos sentados frente a una computadora, sellos, firmas y papeles definen el dibujo abstracto de la burocracia corporativa que pierde en su evidencia el gesto humorístico. El camino de Lisa ondula entonces entre la fuga hacia el baño o el comedor, y el anhelo de comprensión de lo que todos parecen aceptar sin preguntas.

Todo lo que El proceso (1962), la versión de Orson Welles inspirada en la novela de Kafka, hacía con monumentalidad y ambición, aquí se disgrega en una serie de apuntes pedestres sobre una conciencia de lo absurdo del sistema que ya está extendida como materia de ficcionalización (Beckett, Ionesco son los estelares ejemplos). Es decir, ese pretendido “sistema” al que se desenmascara, no es ni el blanco de la sátira social ni de la reflexión sesuda, y menos de la narrativa del absurdo. Es apenas la caricatura de una película cuyas buenas intenciones se diluyen en una concreción fallida.

La puesta en escena de Palleres Yoffe, en la que ensaya recursos como la pantalla partida, enfoques cenitales y juegos de un montaje a repetición, no alcanza madurez expresiva ni consigue integrar a los personajes a una narrativa eficaz y consistente. Todo el relato es apenas la ilustración de un puñado de consignas definidas de antemano, que no consiguen empatía emocional ni distancia reflexiva. Y si la película sostiene algo de interés es gracias al trabajo de Riera, quien sí apuntala con solvencia y carisma una historia que nunca encuentra su rumbo.

Los recursos que podían ofrecer un atisbo de ingenio -como la escena de las oficinas en espejo ante el pedido de indemnización- se malogran en resoluciones estiradas y previsibles, anulando siquiera la posibilidad del efecto sorpresa y el gag efectivo. Por suerte nos queda para el final la aparición -casi a modo de cameo- de Luis Margani, aquel actor que encarnó al Rulo en Mundo grúa (1999), de Pablo Trapero. Punta de lanza del Nuevo Cine Argentino, Mundo grúa sí exploraba con inteligencia y humor los críticos vericuetos de un sistema injusto y tramposo.

Oportunidad de mercado
Logo de Citigroup
Precio de Citigroup(CON)
$108.11
$108.11$108.11
-0.40%
USD
Gráfico de precios en vivo de Citigroup (CON)
Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección [email protected] para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.