Las mujeres aumentan su participación en el mercado inmobiliario y comienzan a tener un papel más activo en las decisiones de inversión, tanto en México como en el extranjero, particularmente en Estados Unidos.
Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestran que en el tercer trimestre del 2024 las mujeres representaban 23.4% de las personas ocupadas en el sector de servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles en México.
En paralelo, estudios del mercado estadounidense indican que la participación femenina también está presente en el ámbito de la inversión inmobiliaria. Un análisis de la firma de datos laborales Zippia señala que las mujeres representan 31.6% de los inversionistas en bienes raíces en Estados Unidos.
El fenómeno coincide con el interés de inversionistas internacionales —particularmente latinoamericanos— en el mercado estadounidense. De acuerdo con la National Association of Realtors (NAR), Florida concentró más de 11,800 millones de dólares en compras internacionales de vivienda durante el 2025, uno de los destinos más demandados por compradores extranjeros.
Empresas del sector inmobiliario observan que parte de esta demanda proviene de inversionistas que buscan diversificar su patrimonio fuera de sus países de origen. Patricia Gómez, socia fundadora de PFS Realty, señaló que en los últimos años aumentó el número de mujeres interesadas en adquirir propiedades en el sur de Florida como estrategia patrimonial.
“La mujer inversionista actual tiene una visión mucho más estratégica. No se trata solo de adquirir un inmueble, sino de estructurar patrimonio, generar ingresos en dólares y proteger capital en mercados estables y regulados”, afirmó Gómez.
En México, algunas plataformas de compraventa inmobiliaria también reportan una participación relevante de mujeres. La empresa Tuhabi informó que 42% de quienes compraron vivienda a través de su plataforma en 2024 fueron mujeres.
Por su parte, Coldwell Banker México señala que el perfil de inversionistas femeninas suele incluir emprendedoras y profesionales que buscan propiedades con potencial de valorización y acceso a servicios y amenidades urbanas.
Especialistas del sector consideran que el aumento en la participación femenina refleja una mayor diversificación en las decisiones patrimoniales y una tendencia hacia inversiones inmobiliarias con horizontes de largo plazo.

