Un avión P-8A Poseidon de la Armada de Estados Unidos sobrevoló este miércoles el estrecho de Taiwán, el paso marítimo que separa la isla del territorio continental chino.
El Comando de la Séptima Flota estadounidense informó en un comunicado que la operación “demuestra el compromiso de Estados Unidos con un Indo-Pacífico libre y abierto”.
Según la propia fuerza naval, la misión se realizó “en conformidad con el derecho internacional, para defender los derechos y libertades de navegación de todas las naciones”.
La maniobra fue vigilada por fuerzas navales y aéreas chinas, que según fuentes oficiales de ese país, realizaron operaciones de seguimiento y alerta durante todo el trayecto.
“El ejército chino gestionó la situación de forma eficaz”, señalaron autoridades militares, que no detallaron si hubo contacto directo entre las aeronaves o alguna advertencia adicional durante el operativo.
La presencia de buques y aviones militares estadounidenses en el estrecho de Taiwán es habitual y siempre genera reacciones críticas en Beijing.
El régimen chino considera a Taiwán como parte de su territorio y sostiene que tiene jurisdicción sobre el estrecho. Para China, la cuestión de Taiwán es un asunto interno y representa “una línea roja que no debe ser cruzada ni pisoteada”.
Sin embargo, tanto Estados Unidos como Taiwán sostienen que el estrecho es una vía marítima internacional y rechazan las reclamaciones de soberanía de Beijing. El gobierno taiwanés afirma que “solo el pueblo de Taiwán puede decidir su futuro”, en respuesta a las afirmaciones de soberanía del régimen de Xi Jinping.
Este nuevo paso de la Marina estadounidense ocurre en la antesala de la visita de Donald Trump a China, prevista para comenzar el 31 de marzo. El mandatario norteamericano permanecerá en el país asiático durante tres días, con un encuentro programado con el presidente Xi Jinping.
Las relaciones bilaterales se encuentran atravesando una etapa compleja, marcada por disputas comerciales, restricciones tecnológicas y desacuerdos sobre el estatus de Taiwán.
El viaje de Trump fue confirmado por la Casa Blanca, que destacó la importancia de la agenda bilateral y la posibilidad de avanzar en la estabilización de los vínculos tras meses de tensiones.
La visita coincide con el reciente fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos que anuló parcialmente los aranceles impuestos por Trump a productos chinos, medida que podría incidir en el desarrollo de la tregua comercial pactada meses atrás.
Ambas partes han acordado previamente reducir tarifas y flexibilizar algunas restricciones a las exportaciones, en respuesta a la preocupación de los mercados internacionales y de sectores productivos estadounidenses.
En el marco de la preparación para el viaje, el régimen chino no ha confirmado oficialmente el itinerario ni ha respondido a consultas públicas sobre la visita. Sin embargo, funcionarios de alto nivel han reconocido en privado la posibilidad del encuentro entre ambos presidentes.
Durante una conversación telefónica en febrero, Xi Jinping advirtió a Trump sobre la postura inflexible de China en torno a Taiwán y pidió que cualquier venta de armas a la isla se maneje con suma cautela.
En diciembre, Estados Unidos anunció la mayor venta de armamento a Taiwán, por un valor de 11.100 millones de dólares, que incluyó sistemas defensivos avanzados.
Las negociaciones comerciales, junto con la seguridad en la región del Indo-Pacífico y la situación en torno a Taiwán, formarán el núcleo de las conversaciones previstas en Beijing.
La reciente operación aérea estadounidense en el estrecho de Taiwán, sumada a la visita de Trump, confirma que la disputa por la isla y el control de las rutas marítimas seguirá siendo un tema clave en la relación entre Washington y Beijing.
(Con información de Reuters y Europa Press)


